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EL PESEBRE DE NAVIDAD

P. Guillermo Rosas ss.cc.

El pesebre, o nacimiento, o belén, como es llamado en otros países de lengua castellana, es el signo más claro y hermoso de la Navidad.  Como ocurre también con el árbol, el pesebre es un signo que se puede instalar en cada casa, en medio de cada familia, para celebrar el nacimiento de Jesús en Belén.  Pero a diferencia del árbol adornado, que es un signo adoptado del mundo europeo y está ligado en su origen a costumbres paganas de la época invernal, el pesebre es un signo que habla inmediatamente del Evangelio del nacimiento del Salvador.  Es Palabra de Dios, una representación gráfica del relato de los evangelistas Mateo y Lucas.  Es ante todo un cuadro bíblico.

La representación de la escena del nacimiento es muy antigua en la Iglesia.  Se halla ya en algunos bajorrelieves de sarcófagos de los siglos IV y V, y en el siglo XI surgieron en catedrales y abadías para acercar al pueblo el sentido de la liturgia de la Navidad.  Sin embargo, fue recién en el siglo XIII, y por inspiración de san Francisco de Asís, que el pesebre comenzó a difundirse con fuerza, primero por Europa y más tarde por todo el mundo cristiano.

En 1235, en efecto, san Francisco dispuso la representación del nacimiento en Greccio.  Cuenta su biógrafo Tomás de Celano que tres años antes de su muerte, y unos quince días antes de la celebración de la Navidad, san Francisco llamó a Juan, un hombre al que tenía gran afecto y le dijo: “«Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date prisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar.  Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno».  Él oyendo esto, el hombre bueno y fiel, corrió presto y preparó en el lugar señalado cuanto el santo le había indicado.

Llegó el día, día de alegría, de exultación.  Se citó a hermanos de muchos lugares; hombres y mujeres de la comarca, rebosando de gozo, prepararon, según sus posibilidades, cirios y teas para iluminar aquella noche que, con su estrella centelleante, iluminó todos los días y años.  Llegó, en fin, el santo de Dios, y, viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró.  Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno.  Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad, y Greccio se convierte en una nueva Belén.  La noche resplandece como el día, noche placentera para los hombres y para los animales.  Llega la gente, y, ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos.  La selva resuena de voces y las rocas responden a los himnos de júbilo. Cantan los hermanos las alabanzas del Señor y toda la noche transcurre entre cantos y alegría…”

A partir de esta experiencia, los franciscanos popularizaron el pesebre, que luego fue representado no sólo con las figuras de María, José, el Niño, el buey y el burro, sino que fue haciéndose cada vez más complejo.  Se le fueron agregando no sólo personajes bíblicos como los ángeles, los sabios de Oriente (popularmente llamados los “reyes magos”) y los pastores, sino infinidad de otros hombres y mujeres.  Así, la escena universal de Jesús recién nacido se “inculturó” a partir de entonces en las imágenes sencillas de cada pueblo, representando a todos las naciones y culturas que se acercan al pesebre para adorar al niño, y con los materiales más diversos.

La sencilla y hermosa descripción del pesebre de Greccio podría ser la de todas nuestras casas o comunidades donde “armamos el pesebre”.  Cada casa es Belén en la noche santa y feliz del nacimiento de Dios entre nosotros.  El Niño Jesús es la humanidad y jovialidad de Dios en medio de su pueblo, y la alegría de los pobres, entre quienes se encarnó. Dios-con-nosotros, Jesús de Nazaret, es la Palabra que planta su tienda en medio de nosotros, para redimir desde dentro a la humanidad.

¿Cómo no alegrarse? ¿Cómo no rodear a la escena del pesebre incluso de esa ternura que nos suscita cualquier recién nacido junto a su madre y su padre?

Ojalá toda familia chilena tuviese un pesebre en su hogar. Así como el “árbol de Pascua” ha entrado ya en todos los ambientes, a menudo como único signo de la Navidad aún en familias cristianas, es deseable que el pesebre, que es un signo mucho más importante desde el punto de vista bíblico, litúrgico y espiritual, vaya encontrando un lugar permanente en nuestras fiestas de Navidad.

Ofrecemos una pequeña oración para instalar un pesebre sencillo, que tenga las figuras principales: el Niño, María y José, los ángeles, los pastores, los sabios de Oriente y los animales (buey, burro, un par de ovejas).

LITURGIA DOMÉSTICA DEL PESEBRE

El 24 de diciembre, preferentemente por la tarde o a la hora que se pueda reunir toda la familia, ésta se congrega en torno al lugar donde han “armado” anteriormente la representación del establo con el pesebre en el que se recostará la figura del Niño.  Es mejor que no sea el suelo, sino un lugar un poco más alto, que permita ver mejor la escena, y que ese lugar sea el de la reunión familiar.  Las figuras están, al inicio de la liturgia, en un lugar cercano, al alcance de la mano. La liturgia la puede dirigir el papá, la mamá u otro miembro de la familia.

(D: Lo que dice quien dirige la liturgia; R: La respuesta de los demás; T: Lo que dicen o cantan todos.)

D: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

R:          Amén

D: El nacimiento de Jesús ya se acerca. José y María han llegado a Belén, para ser empadronados en el censo.  No han encontrado ninguna pieza libre en los hotelitos de Belén, y María ya está por dar a luz al niño.  Después de mucho golpear puertas, se han instalado en un establo pobre, junto al pesebre donde comen un buey y un burrito, para recibir a su hijo que ya llega.

Se traen y se colocan en el establo las figuras de María, de José y de los animales, mientras se canta:

T: (Canto):

Ven, ven Señor no tardes,

ven, ven que te esperamos,

ven, ven Señor no tardes,

ven pronto, Señor.

D: En esta noche bendita, Dios se hace Dios-con-nosotros al nacer de la Virgen María.  En la oscuridad de la noche brilla el rostro de Jesús. María y José están felices, y nosotros nos alegramos con ellos.

Se trae y se coloca en el pesebre la figura del Niño Jesús, mientras se canta:

T: (Éste u otro villancico):

A las doce de la noche

todos los gallos cantaron

y en su canto anunciaron

que el niño de Dios nació.

¡Ay sí, ay no!, al niño lo quiero yo.

¡Ay sí, ay no, al niño lo quiero yo!

D: Los ángeles le contaron a los pastores que el Niño había nacido.  Y ellos corrieron a verlo, acompañados de su rebaño, y su alegría fue muy grande.  “Nos ha nacido el Salvador”, decían, mientras los ángeles cantaban “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que aman al Señor”.  Después llegaron tres sabios del Oriente siguiendo una estrella luminosa que vieron en el cielo. Le trajeron al niño oro, incienso y mirra, que son regalos para un rey. María y José, que eran pobres, estaban admirados y agradecían a Dios.

Se traen y se colocan las demás figuras: pastores y ovejas, los tres sabios de Oriente y otras que pueda tener la familia, mientras se canta:

T: (Éste u otro villancico):

Gloria cantan en el cielo

al niño que nació en Belén

y el eco de valle en valle

repite una y otra vez.

Glo… ria, a Dios en el cielo.

Glo….ria, a Dios en el cielo.

Después se puede rezar este himno, dividiendo al grupo en dos y alternándose en las estrofas:

Te esperamos de día, viniste por la noche,

cuando dormía el mundo y todo su fragor,

cuando en el cielo negro miraban las estrellas

a la estrella más clara que nunca nadie vio.

Pensamos que venías, tal vez, sobre esa estrella,

montado como un héroe, con fuego y con poder,

pero viniste pobre, pequeño y olvidado,

acunado en los brazos de una frágil mujer.

Pensamos que traías espada justiciera

y el brazo enarbolado de fuerza y esplendor,

pero llegaste quedo, sin más ruido que el llanto,

y en un viejo pesebre tu padre te acunó.

Creímos que vendrías vestido de relámpagos,

que tu brazo sería un sable destructor,

pero yaces callado, sólo envuelto en pañales,

mientras la estrella clara te viste de blancor.

Supimos por el ángel que eras el esperado,

que tu gloria no es esa que esperábamos ver,

que tu luz y armadura no son las de este mundo,

sino las del reinado que has venido a traer.

¡Ahora, niño hermoso, sonríele a la aurora,

que la buena noticia recorra el nuevo sol!

Los magos y pastores, el mundo entero llega

a los pies del pesebre para alabar tu amor.

D: Oremos: Dios bueno y misericordioso, que quisiste que tu Hijo naciera en humildad y pobreza: haz que, al contemplar hoy las figuras de este pesebre, nos sintamos llamados a ser fieles en el camino del Evangelio y que, junto a los pastores, los sabios y todos nuestros hermanos de la tierra, alabemos tu bondad y celebremos la salvación que nos regalas.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R: Amén.



Érase una vez un país muy lejano, hace muchos años, en el que … No, empecemos de nuevo. Érase un barrio nuevo de Madrid, en las Navidades de 1988. Érase una moderna autopista que dividía el barrio en dos partes. En una, se alineaban unos bloques de pisos blancos, de modernísima construcción, todos con sus antenas de televisión en color. En la otra, había un conjunto de chabolas.

Era la noche del 24 de diciembre. Por la calle no se veía a nadie, porque todos se disponían a cenar.

En casa de los señores… Bueno, ¿qué importa el nombre? El caso es que vivían en los pisos blancos, y estaban a punto de empezar a cenar. La madre preparaba la vajilla. Junto a la mesa había tres niños agachados que rodeaban un hermosos nacimiento.

-¡Mamá! –gritó Mari Carmen, la pequeña de la casa, que tenía siete años- ¡Mira que bonito es el Niño Jesús! Lo hemos comprado esta mañana. Tiene la carita dorada.

-Sí, hija, pero no me distraigas ahora. Estoy muy ocupada poniendo la mesa. ¿Por qué no le cantáis villancicos al Niño Jesús?.

Los tres empezaron a cantar. El padre sentado en un sillón y apurando su pipa, los contemplaba embelesado.

En ese momento sonó el timbre de la puerta. Los niños dejaron de cantar y la madre fue a abrir, con un gesto de malhumor.

-¡Vaya! ¿Quién será a estas horas? ¡Es que no le dejan a uno vivir en paz!

En el umbral de la puerta se dibujaba una pequeña silueta. Era Luis, un niño de once años, que la familia conocía de verle por la calle. Tenía la cara pálida a causa del frío, pues no llevaba apenas ropa, pese a que estaba cayendo una nevada bastante regular. Su mirada suplicante, lastimosa, triste, no tenía nada que ver con la fiesta que esa noche se celebraba. No hace falta decir que Luis vivía en una de las chabolas del otro lado de la carretera.

-Buenas noches, señora.. –saludó con voz temblorosa.

-¿Se puede saber qué quieres a estas horas? –preguntó ella, no con mucha amabilidad.

-Es que… verá usted. Mi madre está muy enferma, y no tenemos nada para cenar esta noche. Mis hermanos pequeños están llorando y mi madre me ha dicho que viniera aquí, porque como ustedes son tan buenas personas…

-¡Claro! Como somos muy buenas personas te daríamos cena para todos ¿verdad? –le interrumpió la señora, cada vez con un tono más agrio.

-Sí, señora… -contestó el chico con mucha vergüenza.

Mientras oía esta conversación, Mari Carmen jugueteaba con al figura del Niño Jesús que tanto le gustaba. Su madre mientras decía:

-¿Y no le da vergüenza a tu madre molestar a las familias honradas, como nosotros?¿Es que tu padre no se puede ganar la comida como hace todo el mundo?

-Señora, mi padre no está en casa esta noche. Esta mañana han venido unos guardias y… y…

-¿Y qué?

-Y se lo han llevado a la cárcel.

-¡Claro! Si ya sabíamos que era un golfo. ¡Así tenía que acabar!

-¡Mi padre no es un golfo! –gritó el chico- ¡Es mentira!.

-¡Ah! ¡Encima me vas a gritar? ¡Fuera de aquí! Sois una familia de ladrones… Tu padre igual que tu madre.

-¡No es verdad!.

El niño bajó la cabeza. Su rostro reflejaba dolor, vergüenza y rabia a la vez. Cuando la volvió a levantar, la puerta se había cerrado ante él. Estuvo así uno segundos. Luego comenzó a bajar lentamente las escaleras.

Afuera seguía nevando. El frío era muy intenso. Pero él casi no lo notaba. Su mente infantil estaba llena de pensamientos tristes. Pensaba en su madre enferma, en su padre, en sus hermanos… Iba a cruzar la carretera, pero no veía nada, pues tenía los ojos anegados de lágrimas.

Mientras en el piso, la familia ya estaba cenando. La pequeña preguntó:

-Mamá, creo que te has comportado mal con Luis.

-No pienses en eso Mari Carmen. Son personas malas que además de todo lo que hacen vienen a molestar a la gente honrada. Tú, cena y no te preocupes.

La niña siguió cenando, pero no quedó muy convencida. En ese momento, se oyó en la calle un frenazo y un golpe seco. El padre comentó:

-Esos chalados… ¡Hasta en Nochebuena corren como locos!

Tras ese comentario la cena siguió con normalidad. Después comieron, vieron la televisión… A la hora de acostarse, la niña fue a despedirse de “su” Niño Jesús. Pero…

-¡Mamá! ¡Papá! ¡El Niño Jesús no está…! ¡Y su cunita tiene manchas de sangre!

Todos rodearon el Belén. Lo que la niña había dicho era verdad, y no acertaban a comprender qué había ocurrido.

Quizá lo habrían podido entender si se hubieran asomado a la terraza. Habrían podido ver que sobre la calzada yacía el cuerpo sin vida de un niño de 11 años, que se llamaba Luis. Había cruzado sin mirar y un coche lo había atropellado.

Ese año, del nacimiento de Jesús a su muerte en el calvario habían transcurrido sólo unos segundos. Sí, porque cuentan los que le recogieron que, junto a su cuerpo, encontraron la figura de un Niño Jesús ensangrentada.

Pero dejemos de hablar de las chabolas, del Niño Jesús, de los pisos nuevos, de la autopista, de Luis, de Mari Carmen, porque todo esto no es nada más que un cuento, ¿verdad? ¿O quizás es algo más que un cuento de Navidad y todos los años el Niño Jesús muere en chicos como Luis…?

Escrito por: Jesús Rojano.



1. PARA LEER LOS PROFESORES.

APRENDER A ESPERAR.

El tiempo de Adviento nos quiere ejercitar en una virtud cristiana básica: la esperanza.

Cada año cobra actualidad el Adviento, porque siempre necesitamos la venida de Dios a nosotros. Y nos hace falta aprender a esperarle. Sería señal de debilidad o de muerte si nos encontráramos satisfechos con lo que ya tenemos.

Y como también nosotros, los cristianos, podemos ir perdiendo a lo largo del año la sensibilidad por lo divino, nos conviene que el Adviento nos despierte el apetito de los bienes que verdaderamente valen la pena. En esta sociedad en la que nos toca vivir, los que nos consideramos cristianos, debemos ser el CORAZÓN que la mueva por caminos de esperanza.

Las personas que nos rodean deben ver en nosotros unos valores evangélicos claros: justicia, servicio, generosidad…, evitando todos aquellos valores que pro­mulga la sociedad de consumo: tener más, ser el más poderoso,…

PERO ¿QUÉ ESPERAMOS?

El pueblo de Israel estuvo durante siglos y siglos esperando al Mesías. Pero nosotros vivimos en el Nuevo Testamento: Cristo nació de María Virgen y apareció entre nosotros. Desde que El llegó todo ha cambiado en la historia: vivimos el tiempo de Cristo.

Si Jesús ya ha venido…¿qué esperamos?

Esperamos la venida gloriosa de Cristo al fin de los tiempos, para establecer definitivamente su Reino. Desde que llegó Cristo a nuestra historia, la plenitud de los tiempos está ya comenzada. después de Cristo no esperamos a nadie más. El inauguró ya su reino: este irá creciendo y madurando a lo largo de los siglos, hacia la plenitud final.

Mientras tanto recordamos gozosamente el nacimiento de Jesús en Belén, celebramos su aniversario y aprendemos las entrañables lecciones que sus protagonistas nos dieron.

LO MEJOR DEL ADVIENTO…ES LA NAVIDAD.

A esto nos invita y entrena el Adviento: a desear ese HOY tan intenso de la Navidad y aceptar plenamente la venida de Cristo Salvador a nuestra historia particular y comunitaria. La Navidad es la luz que ilumina todo el Adviento.

Lo más importante del Adviento son las semana de la Navidad y la Epifanía. En algunas oraciones pedimos:

  • prepararnos con santas celebraciones a las próximas solemnidades de nuestra redención.
  • que acojamos y celebremos el Nacimiento de nuestro salvador.

ALGO MÁS SOBRE LA NAVIDAD.

  • Los primeros belenes: la iconografía del nacimiento de Jesús aparece por primera vez en la catacumba de Priscila, en Roma, hacia los años 180-200. La Virgen María sosteniendo en brazos al niño Jesús. Fue en 1252 cuando en el monasterio alemán de Fussen se hizo el primer belén con figuras. En el año 1300 se exhibió un belén en la catedral de Barcelona. Ya en el siglo XVII, el barroco y la reforma católica constribuyeron a que los belenes obtuvieran gran éxito en todas las ciudades católicas.
  • El 25 de diciembre: Hacia el año 330, se empezó a celebrar en Roma el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. Ese día se celebraba el solsticio de invierno, el día del año en que la carrera del sol en el cielo es más corta, pero también es el momento a partir del cual los días se van alargando y  la luz y el calor solar van cobrando vigor. Al celebrar la iglesia el nacimiento de Cristo, luz del mundo y sol de justicia, el 25 de diciembre se pretendía oponer una fiesta cristiana a la fiesta del sol invicto.
  • El turrón: El turrón es una masa obtenida por cocción de miel, azúcares, clara de huevo. Se amasa todo y se le añade la almendra pelada y tostada. Tradicionalmente se le da la forma de tableta rectangular o circular –la torta. La elaboración del turrón se remonta a la Edad Media. Su lugar de origen debe situarse en la zona mediterránea, en la comarca de Jijona-Alicante.
  • Los villancicos: Para conocer la historia del villancico hay que remontarse hasta finales del siglo IX. Son estrofas con una estructura poética. En Castilla reciben el nombre de villancico, porque quien las cantaba era la gente sencilla del campo, los villanos. En la Alta Edad Media algunos poetas cultos comenzarán a escribir villancicos de tema religioso. En el siglo XVI el villancico se desarrolla plenamente y se trasmite de forma oral y recopilado en cancioneros.

2. PARA CONTAR A LOS NIÑOS.

  • ADVIENTO

r  Hace muchos, muchos  años, los hombres y las mujeres esperaban que Dios les enviase alguien que les enseñara a cumplir su voluntad, a ser mejores, a quererse los unos a los otros.

Entre las personas que esperaban la llegada del Mesías estaban María y José. Un ángel les dijo que María tendría un hijo y que este hijo sería el enviado de Dios para ser el hermano mayor de todos los hombres y las mujeres y para enseñar a todos la voluntad de Dios.

A partir de aquel momento María y José prepararon todo para el nacimiento de Jesús.

r        Los cristianos recordamos el tiempo de espera del nacimiento de Jesús cuatro semanas antes de Navidad.

A este tiempo de preparación lo llamamos Adviento, que significa “venida”. El tiempo de Adviento sirve para reflexionar e intentar ser mejores y así poder celebrar la Navidad en paz y con mucha alegría.

  • NAVIDAD

r        Navidad es una de las grandes fiestas del año.

En Navidad se recuerda en nacimiento de Jesús en Belén.

El nacimiento de Jesús fue una buena noticia para todos los que esperaban la llegada del Mesías.

Jesús nació en una sencilla cabaña.

Un ángel anunció a unos pastores que había nacido el Niño. Los pastores fueron a verle, a felicitar a María y a José y a ofrecerles lo que ellos tenían y podía ser útil.

r        Hoy, el nacimiento de Jesús continúa siendo una buena noticia para todas las personas que quieren que todos  los hombres y mujeres, todos los niños y niñas del mundo vivan en paz, se quieran y sean felices.

A partir del día de Navidad empieza a prolongarse la luz diurna; día a día hay más horas de luz y la noche se hace más corta. Los cristianos celebran que ha nacido Jesús, la luz que ilumina con fuerza el corazón de los hombres, las mujeres, los niños y las niñas.

La noche anterior al día de Navidad se llama Nochebuena y los mayores van a la iglesia a la Misa del Gallo para celebrar el nacimiento de Jesús. Otros van a la celebración el mismo día de Navidad.

  • EPIFANÍA

r        Las celebraciones de Navidad enlazan con la fiesta de Epifanía.

En ese día se conmemora la adoración de los Magos venidos de Oriente. Los Magos, personajes poderosos de tierras lejanas, rinden homenaje al Niño nacido en su entorno de pobreza y humildad. Se celebra la manifestación de Jesús como Rey y Señor reconocido por todos los pueblos.

3. Para hacer con los alum­nos…

Dinamica “Manos para la paz”.

Motivación: Los últimos acontecimientos que estamos viviendo a nivel nacional e internacional nos hacen una llamada a luchar por la paz, los derechos humanos, la solidaridad, la no-violencia.

Vivimos en un mundo en el que lo que pasa a nuestro lado apenas tiene significado. Nos impresiona lo inmediato, lo casual, la noticia… pero nos sentimos impotentes para solucionar determinadas situaciones de guerra, odio, violencia y sin razón.

Una vez más Jesús llega a nosotros recordándonos, como a los pastores, que su mensaje es un mensaje de paz, amor, unidad, fraternidad.

No podemos quedarnos impasibles ante esta nueva llamada que Dios nos hace. Todos podemos aportar algo en la construcción de esa PAZ tan deseada. Por este motivo vamos a tomar de nuevo el símbolo de la MANO BLANCA frente a nuestro mundo.

La mano en sí puede significar DAR Y RECIBIR, ACOGER, COMPARTIR, CONSTRUIR,… poner mi granito de arena para que el mensaje de Dios llegue a nuestro corazón y al de tantas y tantas personas que no conocemos pero que sabemos que la quieren y la necesitan.

Desarrollo de la dinámica:

En el corcho de la escalera y en las clases habrá dibujado un globo terráqueo en el centro, este globo estará rodeado de noticias de periódico de nos hablan de violencia.

Cada semana iremos poniendo una mano blanca con una palabra escrita como signo de nuestro deseo de colaborar en la lucha por la paz. También pintaremos cada semana un dedo de la mano. La última semana se pondrá en grande la palabra “…Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES”.

Se trata de que trabajemos con los alumnos cada uno de los valores que nos ayudan a construir paz a nuestro alrededor.

A continuación adjuntamos algunos materiales que os pueden ser de utilidad en las clases.

El marciano Kurio Sette.

Cuando el marciano Kurio Sette hacía su ronda espacial de costumbre creyó percibir un brillo especial en el planeta tierra. Acercó su nave y comprobó que algo extraño ocurría en el Planeta Azul: las calles estaban iluminadas con luces de colores y los terráqueos se movían por ellas como un hormiguero alegre y bullicioso. Estaban celebrando algo pero ¿qué?

Se acercó más hasta oír la música de aquella fiesta. Los altavoces llenaban el aire con canciones que decía: NAVIDAD, DULCE NAVIDAD. Se preguntó: ¿Qué será esto de la Navidad? Y decidió no volver a su planeta sin averiguarlo.

Gentes apresuradas salían de los grandes almacenes con enormes paquetes como si participasen en una competición. Quizá estarían celebrando  la fiesta del consumo y competían para ver quien consumía más. Pero entonces, ¿por qué en algunas zonas del planeta no tenían nada que comer? ¿Acaso no eran seres humanos y no habían sido invitados a la fiesta?

Escuchó el sonsonete de la lotería anunciando millones. ¿Estarían celebrando la fiesta del dinero? Se fue acercando hasta ver los escaparates llenos de juguetes, muchos juguetes. Esto está bien, pensó. Seguramente celebran el nacimiento de un Niño especial y se acuerdan de los niños.  Pero ¿por qué no tienen en cuenta a tantos niños sin juguetes, sin tiempo para jugar esclavizados por un trabajo inhumano? Y sobre todo ¿por qué tantos juguetes bélicos, tantos videojuegos en los que se gana matando y matando?

Pensó que los humanos estaban desquiciados. Porque también oía canciones de paz y amor y veía desde su nave amplias zonas de la Tierra en guerra.

Al fin, no pudo más y decidió aterrizar. Buscó una zona relativamente tranquila entre La Rioja y Aragón y tomó tierra. Se acercó a una ciudad para ver mejor lo que había visto desde el aire. La ciudad bullía por sus calles iluminadas y ruidosas, comprando cosas, deseándose felices fiestas, preguntando a qué número había caído el Gordo. (¿quién sería ese Gordo que les iba a caer?)

Descubrió algo que no había visto antes. En las iglesias, en los escaparates e incluso en plena calle había unas figuras (la madre, el padre y el niño) formando lo que llamaban un Belén. No cabía duda: aquel era el niño Jesús y estaban celebrando su nacimiento. Esto le aclaró el sentido de la fiesta pero, al mismo tiempo, le llenó la cabeza de nuevas e inquietantes preguntas.

Quizá tú puedas ayudarle a responderlas, porque según parece, todavía está entre nosotros. Se le ha visto últimamente por la ribera del Pisuerga. Si por casualidad te encuentras con él (no tiene pérdida, ya sabes: de pequeña estatura, color verde lechuga y orejas en forma de trompeta), no dejes de informarle sobre la Navidad.

Pero, ¿qué le dirías para contestar a sus muchas dudas y explicarle lo que nos pasa a los humanos?

KURIO SETTE SE PREGUNTA

Intenta responder con tus compañeros las preguntas que nuestro amigo se hace:

  • Si este Niño ha venido para traer la paz al mundo, ¿por qué medio planeta estaba todavía en guerra? ¿Por qué hasta los niños juegan a matar?

  • Si había venido a decirnos que todos éramos hermanos ¿por qué unos se hartaban de comer mientras otros pasaban hambre? ¿Por qué hay ricos tan ricos y pobres tan pobres? ¿Qué sentido tiene celebrar la Navidad comiendo y consumiendo frenéticamente en un mundo así?

  • ¿Cómo es que unos viven en casa confortables y otros malviven en edificaciones que se desmoronan en cuanto la tierra tiemble bajo sus pies?

Un guía novato. Cuento de Navidad.

Duba es un ángel negro que ha llegado hace muy poco al cielo. Se acerca una fecha muy señalada y necesitan un voluntario para viajar hasta la tierra. El se ofrece para llevar  a cabo una delicada misión

Duba había nacido poco antes de que una banda de ladrones de ganado atacara el poblado. El ataque duró sólo unos minutos, pero fue tan despiadado y cruel que ninguno de los habitantes de aquel poblado logró salvar la vida.

Ya en el cielo, Duba oía hablar a los ángeles de las bonitas experiencias vividas en la Tierra cuando realizaban misiones especiales. Él, siempre al margen y silencioso, intentaba imaginar la belleza de la tierra, la generosidad y la cordialidad de sus gentes. Pero sus intentos eran vanos. Lo único que podía recordar era la sonrisa de su madre al verla por primera vez y la oscuridad. Duba pensaba que era injusto lo que le había ocurrido. Merecía otra oportunidad para sentirse vivo y descubrir los encantos y las maravillas de la tierra.

Un día en el cielo se estaba buscando un voluntario para ir a la Tierra y guiar a los Reyes magos desde Oriente hasta la ciudad de Belén. Iba a nacer un niño muy especial. Sin dudarlo ni un momento, Duba se ofreció como voluntario. Los demás ángeles se rieron de él. Era pequeñín, no sabía cabalgar sobre las estrellas, no conocía ninguna de las lenguas terrestres y además era calvito. Le llamaban “Chocolatín” debido al color de su piel. Pero Dios-padre, que ve con los ojos del corazón, no dudó en elegir a Duba.

El momento llegó. Se subió a una estrella y descendió hasta la tierra. Cuando ya estaba acercándose a su destino, la estrella se paró de repente. El parón fue tan brusco que Duba cayó en picado. Ya contaba con un doloroso aterrizaje, pero la suerte de los principiantes. Fue a hacer sobre el lomo suave de una oveja.

Los pastores se acercaron con mucha precaución. Se aproximaron tanto que Duba podía sentir el calor de su aliento. Recuperado del susto y medio tartamudeando les dijo:

-Queridos Reyes Magos, debéis ir a Belén y adorar al niño que ha nacido. Es el Hijo de Dios. La estrella que allí veis, os guiará.

El pánico se apoderó de los pastores. Ni eran reyes ni magos. Pensaban huir corriendo, pero en ese momento algo les dejó fuera de sí. Los ángeles del cielo comenzaron a cantar:

-Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Aquel canto convirtió su miedo en alegría y confianza. El temblor de sus rodillas cesó. Sin pensarlo recogieron sus cosas, cargaron a Duba en sus hombros y se dirigieron a Belén siguiendo el rastro de la estrella.

Cuando las estrella se detuvo, vieron en un portal a José y María con su hijito. Los pastores descargaron sus fardos y les ofrecieron pan, leche y suaves pieles para arropar al niño.

Duba se emocionó viendo la generosidad de los pastores y la escena que contemplaban sus ojos. Pero cuando más ensimismado estaba, un hilo fino y casi invisible le cosquilleó la nariz. Duba lo agarró. Era tan suave y delicado como el hilo de una telaraña, pero era lo suficientemente fuerte como para elevarlo de nuevo a las alturas.

De regreso al cielo, temía que Dios-Padre le regañase por haber confundido a los pastores con los Reyes Magos. Pero su temor era infundado, ya que un ángel experimentado había guiado a los Reyes Magos hasta Belén.

Cuentan las crónicas celestiales que cuando las almas de los pastores llegaron al cielo, lo primero que hicieron fue preguntar por el angelito que les había confundido con los Reyes magos. Gracias a su error, ellos habían sido los primeros en adorar al Niño y en ofrecerle sus humildes regalos. Se sentían tan agradecidos y orgullosos, que cuando vieron a Duba le abrazaron con gran alegría y le dijeron:

-Gracias a ti hemos comprobado que los más pobres y humildes para los hombres son los privilegiados para el Padre.

Y se fundieron en un fuerte abrazo.

La Receta del Dr. Año Viejo.

Dr. Año Viejo

Mundólogo

Receta para el Año Nuevo

Buen humorcín……….     60 gotas

Pacienciamina……….     500 gramos

Comprensión forte…..    1 kilogramo

Mézclese con la mayor cantidad posible de amor.

Tómese durante 365 días.

Dr. Año Viejo

PARA HACER

  1. Elaborar otras recetas sencillas para distintos tipos de personas: para el profesor, para la familia, para el niño, para el político…
  2. Preparar varias tarjetas de felicitación y enviarlas.

Carta de los Reyes…

Hemos leído todas cartas de este año. Nos ha sorprendido y nos ha conmovido ver que todos estáis pidiendo lo mismo. Y hemos decidido que si, que lo tendréis. Os traemos la felicidad (puede ser la alegría, la libertad, la esperanza, el amor, la amistad…).

¿Una felicidad plena y total? No, porque no existe felicidad plena y total: cabe conquistarla un poco cada día e ir mejorándola siempre.

El año 2001 tendréis felicidad, pero id haciéndoos a la idea de que en la situación alcanzada también encontraréis falta de felicidad.

Mirad también que la felicidad es un juguete muy caro y muy delicado. Un juguete, podríamos decir, con el que no se puede jugar. Mejor: más que un juguete es un instrumento, una herramienta, un estado del espíritu, una forma de ser.

No quisiéramos que se os deshaga entre los dedos. Por eso, os aconsejamos que os atengáis a este manual de instrucciones para que podáis poner en funcionamiento la felicidad que os regalamos:

No se os ocurra usarla para romperla en la cabeza de los demás.

No la destripéis para ver que hay dentro.

No le tengáis miedo, y por eso intentad usarla desde ahora.

No os canséis de ella a los cuatro días, como ha ocurrido otras veces con otros juguetes que habéis tenido.

No permitáis que nadie os la robe.

Dejad que juegue con ella todo el que quiera.

No estropeéis la que también llevaremos a otros.

No la pongáis en manos de inexpertos.

No pongáis dentro de su caja otras cosas que no sean la felicidad. No la confundáis.

No la guardéis escondida, pensando que se desgasta al usarla.

Haced que rinda lo más que podáis.

No le quitéis ninguna pieza, ya que sólo funciona entera.

Dadle buen trato y haced que os dure.

Si sabéis jugar con ella como se debe, el año que viene os traeremos más.

Melchor, Gaspar y Baltasar

PARA HACER
  1. 1. Trabajar con ella: leyéndola, imaginando cuál sería mi carta de petición, viendo qué otras recomendaciones se podrían dar,  concretando las dificultades para llevar a cabo éstas,…
  2. 2. Todos seguimos pidiendo cosas a los  Reyes…podemos…centrarnos en un tema: paz, esperanza, amor… Escribir la carta a los Reyes sobre ese tema.
  3. 3. Revisar esa carta: ver qué pedimos, qué deberíamos pedir…
  4. 4. Escribir la respuesta que los Reyes darían.

El proceso anterior puede hacerse de forma compartida:

  1. 1. Cada uno escribe su carta.
  2. 2. Se recogen y se vuelven a repartir aleatoriamente.

Se lee la carta y se responda como si fueran los Reyes quienes escriben.

La Navidad de otros niños y niñas.

  • La clase se dividirá en dos grupos: A)Primer Mundo y  B) Tercer Mundo.
  • Los miembros del grupo A pensarán en un país del Primer Mundo e imaginarán cómo es la Navidad allí para un niño o niña de su edad y lo irán reflejando en el cuadro siguiente. Lo mismo harán los del grupo B pero con un niño de un país del Tercer Mundo.
  • Cada uno escribirá una Carta a Jesús que va a nacer. La escribirán desde la perspectiva del niño o niña que han imaginado. Será ese niños o niña quien se dirige a Jesús para contarle cosas de su vida y pedirle ayuda.
Escribe el nombre del país del niño o niña que va a escribir la carta a Jesús.
¿Cómo viste este niño/a? Imagina sus vestidos.
¿Cómo es su alimentación diaria? ¿Cuántas veces come al día? ¿Está bien nutrido/a?
¿Tiene juguetes? ¿A qué juega con sus amigos?
¿Hay algún médico cerca? ¿Qué le ocurre cuando se pone enfermo/a?
¿Va a la escuela? ¿A cuántos kilómetros está la escuela más cercana?
¿A qué edad comienzan a trabajar los niños y niñas de ese país?
¿Cómo imaginas la Navidad de este niño/a?
¿Qué regalos le podrán hacer sus padres y familiares?

Navidad, Compartir, Nacer de Nuevo.

1. PARA LEER LOS PROFESORES.

APRENDER A ESPERAR.

El tiempo de Adviento nos quiere ejercitar en una virtud cristiana básica: la esperanza.

Cada año cobra actualidad el Adviento, porque siempre necesitamos la venida de Dios a nosotros. Y nos hace falta aprender a esperarle. Sería señal de debilidad o de muerte si nos encontráramos satisfechos con lo que ya tenemos.

Y como también nosotros, los cristianos, podemos ir perdiendo a lo largo del año la sensibilidad por lo divino, nos conviene que el Adviento nos despierte el apetito de los bienes que verdaderamente valen la pena. En esta sociedad en la que nos toca vivir, los que nos consideramos cristianos, debemos ser el CORAZÓN que la mueva por caminos de esperanza.

Las personas que nos rodean deben ver en nosotros unos valores evangélicos claros: justicia, servicio, generosidad…, evitando todos aquellos valores que pro­mulga la sociedad de consumo: tener más, ser el más poderoso,…

PERO ¿QUÉ ESPERAMOS?

El pueblo de Israel estuvo durante siglos y siglos esperando al Mesías. Pero nosotros vivimos en el Nuevo Testamento: Cristo nació de María Virgen y apareció entre nosotros. Desde que El llegó todo ha cambiado en la historia: vivimos el tiempo de Cristo.

Si Jesús ya ha venido…¿qué esperamos?

Esperamos la venida gloriosa de Cristo al fin de los tiempos, para establecer definitivamente su Reino. Desde que llegó Cristo a nuestra historia, la plenitud de los tiempos está ya comenzada. después de Cristo no esperamos a nadie más. El inauguró ya su reino: este irá creciendo y madurando a lo largo de los siglos, hacia la plenitud final.

Mientras tanto recordamos gozosamente el nacimiento de Jesús en Belén, celebramos su aniversario y aprendemos las entrañables lecciones que sus protagonistas nos dieron.

LO MEJOR DEL ADVIENTO…ES LA NAVIDAD.

A esto nos invita y entrena el Adviento: a desear ese HOY tan intenso de la Navidad y aceptar plenamente la venida de Cristo Salvador a nuestra historia particular y comunitaria. La Navidad es la luz que ilumina todo el Adviento.

Lo más importante del Adviento son las semana de la Navidad y la Epifanía. En algunas oraciones pedimos:

· prepararnos con santas celebraciones a las próximas solemnidades de nuestra redención.

· que acojamos y celebremos el Nacimiento de nuestro salvador.

ALGO MÁS SOBRE LA NAVIDAD.

· Los primeros belenes: la iconografía del nacimiento de Jesús aparece por primera vez en la catacumba de Priscila, en Roma, hacia los años 180-200. La Virgen María sosteniendo en brazos al niño Jesús. Fue en 1252 cuando en el monasterio alemán de Fussen se hizo el primer belén con figuras. En el año 1300 se exhibió un belén en la catedral de Barcelona. Ya en el siglo XVII, el barroco y la reforma católica constribuyeron a que los belenes obtuvieran gran éxito en todas las ciudades católicas.

· El 25 de diciembre: Hacia el año 330, se empezó a celebrar en Roma el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. Ese día se celebraba el solsticio de invierno, el día del año en que la carrera del sol en el cielo es más corta, pero también es el momento a partir del cual los días se van alargando y la luz y el calor solar van cobrando vigor. Al celebrar la iglesia el nacimiento de Cristo, luz del mundo y sol de justicia, el 25 de diciembre se pretendía oponer una fiesta cristiana a la fiesta del sol invicto.

· El turrón: El turrón es una masa obtenida por cocción de miel, azúcares, clara de huevo. Se amasa todo y se le añade la almendra pelada y tostada. Tradicionalmente se le da la forma de tableta rectangular o circular –la torta. La elaboración del turrón se remonta a la Edad Media. Su lugar de origen debe situarse en la zona mediterránea, en la comarca de Jijona-Alicante.

· Los villancicos: Para conocer la historia del villancico hay que remontarse hasta finales del siglo IX. Son estrofas con una estructura poética. En Castilla reciben el nombre de villancico, porque quien las cantaba era la gente sencilla del campo, los villanos. En la Alta Edad Media algunos poetas cultos comenzarán a escribir villancicos de tema religioso. En el siglo XVI el villancico se desarrolla plenamente y se trasmite de forma oral y recopilado en cancioneros.

2. PARA CONTAR A LOS NIÑOS.

· ADVIENTO

r Hace muchos, muchos años, los hombres y las mujeres esperaban que Dios les enviase alguien que les enseñara a cumplir su voluntad, a ser mejores, a quererse los unos a los otros.

Entre las personas que esperaban la llegada del Mesías estaban María y José. Un ángel les dijo que María tendría un hijo y que este hijo sería el enviado de Dios para ser el hermano mayor de todos los hombres y las mujeres y para enseñar a todos la voluntad de Dios.

A partir de aquel momento María y José prepararon todo para el nacimiento de Jesús.

r Los cristianos recordamos el tiempo de espera del nacimiento de Jesús cuatro semanas antes de Navidad.

A este tiempo de preparación lo llamamos Adviento, que significa “venida”. El tiempo de Adviento sirve para reflexionar e intentar ser mejores y así poder celebrar la Navidad en paz y con mucha alegría.

· NAVIDAD

r Navidad es una de las grandes fiestas del año.

En Navidad se recuerda en nacimiento de Jesús en Belén.

El nacimiento de Jesús fue una buena noticia para todos los que esperaban la llegada del Mesías.

Jesús nació en una sencilla cabaña.

Un ángel anunció a unos pastores que había nacido el Niño. Los pastores fueron a verle, a felicitar a María y a José y a ofrecerles lo que ellos tenían y podía ser útil.

r Hoy, el nacimiento de Jesús continúa siendo una buena noticia para todas las personas que quieren que todos los hombres y mujeres, todos los niños y niñas del mundo vivan en paz, se quieran y sean felices.

A partir del día de Navidad empieza a prolongarse la luz diurna; día a día hay más horas de luz y la noche se hace más corta. Los cristianos celebran que ha nacido Jesús, la luz que ilumina con fuerza el corazón de los hombres, las mujeres, los niños y las niñas.

La noche anterior al día de Navidad se llama Nochebuena y los mayores van a la iglesia a la Misa del Gallo para celebrar el nacimiento de Jesús. Otros van a la celebración el mismo día de Navidad.

· EPIFANÍA

r Las celebraciones de Navidad enlazan con la fiesta de Epifanía.

En ese día se conmemora la adoración de los Magos venidos de Oriente. Los Magos, personajes poderosos de tierras lejanas, rinden homenaje al Niño nacido en su entorno de pobreza y humildad. Se celebra la manifestación de Jesús como Rey y Señor reconocido por todos los pueblos.

3. Para hacer con los alum­nos…

Dinamica “Manos para la paz”.

Motivación: Los últimos acontecimientos que estamos viviendo a nivel nacional e internacional nos hacen una llamada a luchar por la paz, los derechos humanos, la solidaridad, la no-violencia.

Vivimos en un mundo en el que lo que pasa a nuestro lado apenas tiene significado. Nos impresiona lo inmediato, lo casual, la noticia… pero nos sentimos impotentes para solucionar determinadas situaciones de guerra, odio, violencia y sin razón.

Una vez más Jesús llega a nosotros recordándonos, como a los pastores, que su mensaje es un mensaje de paz, amor, unidad, fraternidad.

No podemos quedarnos impasibles ante esta nueva llamada que Dios nos hace. Todos podemos aportar algo en la construcción de esa PAZ tan deseada. Por este motivo vamos a tomar de nuevo el símbolo de la MANO BLANCA frente a nuestro mundo.

La mano en sí puede significar DAR Y RECIBIR, ACOGER, COMPARTIR, CONSTRUIR,… poner mi granito de arena para que el mensaje de Dios llegue a nuestro corazón y al de tantas y tantas personas que no conocemos pero que sabemos que la quieren y la necesitan.

Desarrollo de la dinámica:

En el corcho de la escalera y en las clases habrá dibujado un globo terráqueo en el centro, este globo estará rodeado de noticias de periódico de nos hablan de violencia.

Cada semana iremos poniendo una mano blanca con una palabra escrita como signo de nuestro deseo de colaborar en la lucha por la paz. También pintaremos cada semana un dedo de la mano. La última semana se pondrá en grande la palabra “…Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES”.

Se trata de que trabajemos con los alumnos cada uno de los valores que nos ayudan a construir paz a nuestro alrededor.

A continuación adjuntamos algunos materiales que os pueden ser de utilidad en las clases.

El marciano Kurio Sette.

Cuando el marciano Kurio Sette hacía su ronda espacial de costumbre creyó percibir un brillo especial en el planeta tierra. Acercó su nave y comprobó que algo extraño ocurría en el Planeta Azul: las calles estaban iluminadas con luces de colores y los terráqueos se movían por ellas como un hormiguero alegre y bullicioso. Estaban celebrando algo pero ¿qué?

Se acercó más hasta oír la música de aquella fiesta. Los altavoces llenaban el aire con canciones que decía: NAVIDAD, DULCE NAVIDAD. Se preguntó: ¿Qué será esto de la Navidad? Y decidió no volver a su planeta sin averiguarlo.

Gentes apresuradas salían de los grandes almacenes con enormes paquetes como si participasen en una competición. Quizá estarían celebrando la fiesta del consumo y competían para ver quien consumía más. Pero entonces, ¿por qué en algunas zonas del planeta no tenían nada que comer? ¿Acaso no eran seres humanos y no habían sido invitados a la fiesta?

Escuchó el sonsonete de la lotería anunciando millones. ¿Estarían celebrando la fiesta del dinero? Se fue acercando hasta ver los escaparates llenos de juguetes, muchos juguetes. Esto está bien, pensó. Seguramente celebran el nacimiento de un Niño especial y se acuerdan de los niños. Pero ¿por qué no tienen en cuenta a tantos niños sin juguetes, sin tiempo para jugar esclavizados por un trabajo inhumano? Y sobre todo ¿por qué tantos juguetes bélicos, tantos videojuegos en los que se gana matando y matando?

Pensó que los humanos estaban desquiciados. Porque también oía canciones de paz y amor y veía desde su nave amplias zonas de la Tierra en guerra.

Al fin, no pudo más y decidió aterrizar. Buscó una zona relativamente tranquila entre La Rioja y Aragón y tomó tierra. Se acercó a una ciudad para ver mejor lo que había visto desde el aire. La ciudad bullía por sus calles iluminadas y ruidosas, comprando cosas, deseándose felices fiestas, preguntando a qué número había caído el Gordo. (¿quién sería ese Gordo que les iba a caer?)

Descubrió algo que no había visto antes. En las iglesias, en los escaparates e incluso en plena calle había unas figuras (la madre, el padre y el niño) formando lo que llamaban un Belén. No cabía duda: aquel era el niño Jesús y estaban celebrando su nacimiento. Esto le aclaró el sentido de la fiesta pero, al mismo tiempo, le llenó la cabeza de nuevas e inquietantes preguntas.

Quizá tú puedas ayudarle a responderlas, porque según parece, todavía está entre nosotros. Se le ha visto últimamente por la ribera del Pisuerga. Si por casualidad te encuentras con él (no tiene pérdida, ya sabes: de pequeña estatura, color verde lechuga y orejas en forma de trompeta), no dejes de informarle sobre la Navidad.

Pero, ¿qué le dirías para contestar a sus muchas dudas y explicarle lo que nos pasa a los humanos?

KURIO SETTE SE PREGUNTA

Intenta responder con tus compañeros las preguntas que nuestro amigo se hace:

· Si este Niño ha venido para traer la paz al mundo, ¿por qué medio planeta estaba todavía en guerra? ¿Por qué hasta los niños juegan a matar?

· Si había venido a decirnos que todos éramos hermanos ¿por qué unos se hartaban de comer mientras otros pasaban hambre? ¿Por qué hay ricos tan ricos y pobres tan pobres? ¿Qué sentido tiene celebrar la Navidad comiendo y consumiendo frenéticamente en un mundo así?

· ¿Cómo es que unos viven en casa confortables y otros malviven en edificaciones que se desmoronan en cuanto la tierra tiemble bajo sus pies?

Un guía novato. Cuento de Navidad.

Duba es un ángel negro que ha llegado hace muy poco al cielo. Se acerca una fecha muy señalada y necesitan un voluntario para viajar hasta la tierra. El se ofrece para llevar a cabo una delicada misión

Duba había nacido poco antes de que una banda de ladrones de ganado atacara el poblado. El ataque duró sólo unos minutos, pero fue tan despiadado y cruel que ninguno de los habitantes de aquel poblado logró salvar la vida.

Ya en el cielo, Duba oía hablar a los ángeles de las bonitas experiencias vividas en la Tierra cuando realizaban misiones especiales. Él, siempre al margen y silencioso, intentaba imaginar la belleza de la tierra, la generosidad y la cordialidad de sus gentes. Pero sus intentos eran vanos. Lo único que podía recordar era la sonrisa de su madre al verla por primera vez y la oscuridad. Duba pensaba que era injusto lo que le había ocurrido. Merecía otra oportunidad para sentirse vivo y descubrir los encantos y las maravillas de la tierra.

Un día en el cielo se estaba buscando un voluntario para ir a la Tierra y guiar a los Reyes magos desde Oriente hasta la ciudad de Belén. Iba a nacer un niño muy especial. Sin dudarlo ni un momento, Duba se ofreció como voluntario. Los demás ángeles se rieron de él. Era pequeñín, no sabía cabalgar sobre las estrellas, no conocía ninguna de las lenguas terrestres y además era calvito. Le llamaban “Chocolatín” debido al color de su piel. Pero Dios-padre, que ve con los ojos del corazón, no dudó en elegir a Duba.

El momento llegó. Se subió a una estrella y descendió hasta la tierra. Cuando ya estaba acercándose a su destino, la estrella se paró de repente. El parón fue tan brusco que Duba cayó en picado. Ya contaba con un doloroso aterrizaje, pero la suerte de los principiantes. Fue a hacer sobre el lomo suave de una oveja.

Los pastores se acercaron con mucha precaución. Se aproximaron tanto que Duba podía sentir el calor de su aliento. Recuperado del susto y medio tartamudeando les dijo:

-Queridos Reyes Magos, debéis ir a Belén y adorar al niño que ha nacido. Es el Hijo de Dios. La estrella que allí veis, os guiará.

El pánico se apoderó de los pastores. Ni eran reyes ni magos. Pensaban huir corriendo, pero en ese momento algo les dejó fuera de sí. Los ángeles del cielo comenzaron a cantar:

-Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Aquel canto convirtió su miedo en alegría y confianza. El temblor de sus rodillas cesó. Sin pensarlo recogieron sus cosas, cargaron a Duba en sus hombros y se dirigieron a Belén siguiendo el rastro de la estrella.

Cuando las estrella se detuvo, vieron en un portal a José y María con su hijito. Los pastores descargaron sus fardos y les ofrecieron pan, leche y suaves pieles para arropar al niño.

Duba se emocionó viendo la generosidad de los pastores y la escena que contemplaban sus ojos. Pero cuando más ensimismado estaba, un hilo fino y casi invisible le cosquilleó la nariz. Duba lo agarró. Era tan suave y delicado como el hilo de una telaraña, pero era lo suficientemente fuerte como para elevarlo de nuevo a las alturas.

De regreso al cielo, temía que Dios-Padre le regañase por haber confundido a los pastores con los Reyes Magos. Pero su temor era infundado, ya que un ángel experimentado había guiado a los Reyes Magos hasta Belén.

Cuentan las crónicas celestiales que cuando las almas de los pastores llegaron al cielo, lo primero que hicieron fue preguntar por el angelito que les había confundido con los Reyes magos. Gracias a su error, ellos habían sido los primeros en adorar al Niño y en ofrecerle sus humildes regalos. Se sentían tan agradecidos y orgullosos, que cuando vieron a Duba le abrazaron con gran alegría y le dijeron:

-Gracias a ti hemos comprobado que los más pobres y humildes para los hombres son los privilegiados para el Padre.

Y se fundieron en un fuerte abrazo.

La Receta del Dr. Año Viejo.

Dr. Año Viejo

Mundólogo

Receta para el Año Nuevo

Buen humorcín………. 60 gotas

Pacienciamina………. 500 gramos

Comprensión forte….. 1 kilogramo

Mézclese con la mayor cantidad posible de amor.

Tómese durante 365 días.

Dr. Año Viejo

PARA HACER

1. Elaborar otras recetas sencillas para distintos tipos de personas: para el profesor, para la familia, para el niño, para el político…

2. Preparar varias tarjetas de felicitación y enviarlas.

Carta de los Reyes…

Hemos leído todas cartas de este año. Nos ha sorprendido y nos ha conmovido ver que todos estáis pidiendo lo mismo. Y hemos decidido que si, que lo tendréis. Os traemos la felicidad (puede ser la alegría, la libertad, la esperanza, el amor, la amistad…).

¿Una felicidad plena y total? No, porque no existe felicidad plena y total: cabe conquistarla un poco cada día e ir mejorándola siempre.

El año 2001 tendréis felicidad, pero id haciéndoos a la idea de que en la situación alcanzada también encontraréis falta de felicidad.

Mirad también que la felicidad es un juguete muy caro y muy delicado. Un juguete, podríamos decir, con el que no se puede jugar. Mejor: más que un juguete es un instrumento, una herramienta, un estado del espíritu, una forma de ser.

No quisiéramos que se os deshaga entre los dedos. Por eso, os aconsejamos que os atengáis a este manual de instrucciones para que podáis poner en funcionamiento la felicidad que os regalamos:

No se os ocurra usarla para romperla en la cabeza de los demás.

No la destripéis para ver que hay dentro.

No le tengáis miedo, y por eso intentad usarla desde ahora.

No os canséis de ella a los cuatro días, como ha ocurrido otras veces con otros juguetes que habéis tenido.

No permitáis que nadie os la robe.

Dejad que juegue con ella todo el que quiera.

No estropeéis la que también llevaremos a otros.

No la pongáis en manos de inexpertos.

No pongáis dentro de su caja otras cosas que no sean la felicidad. No la confundáis.

No la guardéis escondida, pensando que se desgasta al usarla.

Haced que rinda lo más que podáis.

No le quitéis ninguna pieza, ya que sólo funciona entera.

Dadle buen trato y haced que os dure.

Si sabéis jugar con ella como se debe, el año que viene os traeremos más.

Melchor, Gaspar y Baltasar

PARA HACER

1. Trabajar con ella: leyéndola, imaginando cuál sería mi carta de petición, viendo qué otras recomendaciones se podrían dar, concretando las dificultades para llevar a cabo éstas,…

2. Todos seguimos pidiendo cosas a los Reyes…podemos…centrarnos en un tema: paz, esperanza, amor… Escribir la carta a los Reyes sobre ese tema.

3. Revisar esa carta: ver qué pedimos, qué deberíamos pedir…

4. Escribir la respuesta que los Reyes darían.

El proceso anterior puede hacerse de forma compartida:

1. Cada uno escribe su carta.

2. Se recogen y se vuelven a repartir aleatoriamente.

Se lee la carta y se responda como si fueran los Reyes quienes escriben.

La Navidad de otros niños y niñas.

· La clase se dividirá en dos grupos: A)Primer Mundo y B) Tercer Mundo.

· Los miembros del grupo A pensarán en un país del Primer Mundo e imaginarán cómo es la Navidad allí para un niño o niña de su edad y lo irán reflejando en el cuadro siguiente. Lo mismo harán los del grupo B pero con un niño de un país del Tercer Mundo.

· Cada uno escribirá una Carta a Jesús que va a nacer. La escribirán desde la perspectiva del niño o niña que han imaginado. Será ese niños o niña quien se dirige a Jesús para contarle cosas de su vida y pedirle ayuda.

Escribe el nombre del país del niño o niña que va a escribir la carta a Jesús.

¿Cómo viste este niño/a? Imagina sus vestidos.

¿Cómo es su alimentación diaria? ¿Cuántas veces come al día? ¿Está bien nutrido/a?

¿Tiene juguetes? ¿A qué juega con sus amigos?

¿Hay algún médico cerca? ¿Qué le ocurre cuando se pone enfermo/a?

¿Va a la escuela? ¿A cuántos kilómetros está la escuela más cercana?

¿A qué edad comienzan a trabajar los niños y niñas de ese país?

¿Cómo imaginas la Navidad de este niño/a?

¿Qué regalos le podrán hacer sus padres y familiares?

Navidad, Compartir, Nacer de Nuevo.



El Arbol Navideño Consejero

k

Ríe

Relájate

Perdona

Pide ayuda

Haz un favor

Delega tareas

Expresa lo tuyo

Rompe un hábito

Haz una caminata

Sal a correr

Pinta un cuadro. Sonríe a tu hijo

Permítete brillar. Mira fotos viejas

Lee un buen libro. Canta en la ducha

Escucha a un amigo. Acepta un cumplido

Ayuda a un anciano. Cumple con tus promesas

Termina un proyecto deseado

Sé niño otra vez. Escucha la naturaleza

Muestra tu felicidad. Escribe en tu diario

Trátate como un amigo. Permítete equivocarte

Haz un álbum familiar. Daté un baño prolongado

Por hoy no te preocupes. Deja que alguien te ayude

Mira una flor con atención. Pierde un poco de tiempo

Apaga el televisor y habla. Escucha tu música preferida

Aprende algo que siempre deseaste

Llama a tus amigos por teléfono. Haz un pequeño cambio en tu vida

Haz una lista de las cosas que haces bien. Ve a la biblioteca y escucha el silencio

Cierra los ojos e imagina las olas de la playa. Haz sentir bienvenido a alguien

Dile a las personas amadas cuántos las quieres

Dale un nombre a una estrella

Sabes que no estás solo

Piensa en lo que tienes

Hazte un regalo

Planifica un viaje

Respira profundo

Cultiva el amor



EL GUSANO DE LUZ

Era invierno y el niño Jesús acababa de nacer. Estaba acostado en las pajas del pesebre y tenía frío.

La Virgen y San José le miraban; la mula y el buey se acercaron para calentar al Niño con su aliento. El Niño Dios extendía sus manos para percibir el calor de los animales y les sonreía en medio del frío.

Poco a poco, otros animales que estaban en el establo de Belén también se acercaron para dar al Niño algo de calor.

Las palomas se arrancaron sus plumitas más suaves y con ellas hicieron un colchoncito. La oveja se corto con sus dientes unos vellones de lana blanca y cubrió con ellos el cuerpo tembloroso del Niño Jesús. Una araña se puso a trabajar muy deprisa y tejió una tela brillante y fina que colocó sobre la cabeza del Niño Jesús.

Un gusanito, escondido en un rincón, también quería llevar algo al Niño recién nacido. Pero, ¿qué le podía ofrecer?…

El no tenía plumas como las palomas; tampoco lana como las ovejas y no sabía hilar como las arañas. ¡Estaba tan triste…!

Salió de su rincón y arrastrándose por la hierba seca vio una florecilla que ya se había secado pero que todavía daba un rico olor. La cogió y con mucho trabajo, fue subiendo hasta llegar a las pajas donde estaba acostado el Niño. Se acercó a El y con mucho cariño puso en su mano la florecilla.

Cuando le vieron el buey, la mula, las palomas, la oveja y la araña, le miraron un poco burlones.

El pequeño gusanito tuvo vergüenza y quiso esconderse entre las pajas. Pero el Niño Jesús extendió su mano pequeña y lo cogió sonriendo. La Virgen y San José también sonrieron. Y aquellas sonrisas fueron para el gusanito el mejor premio y le llenaron de alegría y de felicidad.

Entonces, el Niño Dios pidió a la blanca luz uno de sus rayos. Quitó de él un poco de resplandor y se lo dio al gusanito que  brillo en el pesebre. Todos los animales lo contemplaban admirados:

-                     ¡Qué precioso está el gusanito!

Así se convirtió en un gusanito de luz que brilló en el Portal de Belén.

Desde entonces, el gusano de luz brilla en las praderas con un pequeño resplandor que el Niño Jesús le pidió en la Nochebuena en el retablo de Belén.



Juntos damos


color al mundo


en Navidad

Buenos días de Adviento para

Una  vez  más  nos  encontramos  en  Adviento,  tiempo litúrgico que nos invita a preparar nuestro corazón para la llegada de Jesús.

En  medio   de  todo  esto  nos   encontramos   nosotros:

profesores,  alumnos…  planteándonos  vivir  un  tiempo

de  Adviento,  de  conversión.  ¿Cómo  hacer  realidad  el  Adviento  en  nuestra  vida?

¿Cómo preparar nuestro corazón para la llegada de Jesús? ¿Cómo vivir una Navidad de verdad?

Este año estamos trabajando el tema de unirnos para dar color al mundo.

Con  esta  misma  idea  presentamos  estas  oraciones  en  la  que,  a  partir  del  día  29 de noviembre ofrecemos  la  posibilidad  de  trabajar  un  aspecto  del  adviento.  Con  ello  intentamos también  ofrecer  un  sentido  distinto  de  la  navidad  en  el  que  el  verdaderamente importante es Jesús.

Con estas oraciones pretendemos realizar un camino de Adviento. Se trata pues de

“dar color a la navidad”,  en  todo  aquello  que  nos  ayuda  a  ser  más persona,  a  encontrar  a  Jesús  en  los  otros,  a  ser  sensibles  a  las  necesidades  de  los demás, y, en definitiva, a ser “Jesús” para los que están a nuestro lado y para los que no lo están pero sabemos que existen y sufren.

Se trata de motivar a los alumnos hacia valores muy concretos como la solidaridad, la paz, la conversión, la oración, la bondad… tomando como símbolo el cofre del tesoro.

Los  alumnos  y  nosotros  mismos  podremos  profundizar  sobre  nuestros  tesoros,  la importancia  que  le  damos  a  las  cosas  y  a  las  personas.  Ésta  nos  ayudará  a  abrir nuestro corazón al Jesús del pesebre

¡Demos color a la Navidad!

Oraciones – Adviento 2009

Día 1 de diciembre, martes.

“Borrar aquello que no nos acerca a los demás”

Analizar cómo vivimos normalmente la Navidad. Qué factores hacen que estas fiestas sean diferentes, qué significa para nosotros Jesús y cómo podemos llegar hasta El.

VEN SEÑOR JESÚS, SÉ TÚ MI TESORO

?    Para que no haya más tinieblas en nuestro mundo

?    Para que triunfe el bien sobre el mal

?    Para que aumente la fraternidad entre todos

?    Para que cese el odio y la violencia

?    Para que todos trabajemos por la justicia

?    Para que se defiendan los derechos humanos

?    Para que nuestro mundo viva en la esperanza

?    Para que nos enseñes el camino de la salvación

?    Para que nos animes en nuestras dificultades

?    Para que rompas las cadenas que nos esclavizan

?    Para que la alegría llene nuestro mundo de dolor

?    Para ……………………………………………….

Día 4 de diciembre, viernes.

“Aparta de tu vida aquello que te impide acercarte a Dios”

Analizar qué es aquello que no nos hace felices. Revisar nuestras actitudes y valores a la luz del Evangelio. Hablar con los alumnos/as sobre la conversión y ponernos un objetivo a nivel personal para este adviento. Me quiero convertir de…

EL ADVIENTO QUE DIOS QUIERE

El adviento que Dios quiere es que abras bien las velas de tu nave y que pongas el motor en marcha; que salgas una vez más del puerto de ti mismo y que te arriesgues en busca de la tierra  prometida;  que  venzas  tus  apegos  y  comodidades,  los  que  te  impiden  crecer;  que superes  tus  miedos,  que  te  paralizan;  que  sacudas  tus  rutinas,  pura  mediocridad;  que confíes.

Y  una  vez  que  te  hayas  revestido  con  los  hermosos  trajes  de  la  esperanza,  predícala, siémbrala, sé su testigo. Da la mano al que te pide, levanta al que está caído, fortalece las rodillas vacilantes, di palabras de consuelo a los corazones tristes, ofrece razones para luchar a los que están desencantados, pinta de color toda la vida. Son muy necesarios los profetas de la esperanza

Día  9 de diciembre, miércoles.

“No midas el amor que das”

Jesús  viene  una  vez  más  y  eso  ya  nos  produce  alegría.  Hacer  ver  a  los  alumnos  que  ellos también  son  portadores  de  alegría.  Intentar  que  verbalicen  cómo  pueden  transmitir  esa alegría en el colegio, la familia,…

ESTOY CONTIGO

Estoy aquí, junto a ti;

he nacido en la pobreza y en la humildad,

he venido en la sencillez, y estoy aquí para quedarme contigo.

¿Ya sabes qué lugar de tu corazón me vas a regalar? Hace tiempo que camino a tu lado y voy dentro de ti, pero en esta Navidad vengo a quedarme en tu vida.

¿Por qué me tienes aquí, oculto, algo escondido?

Soy la meta de tus caminos. Lloro tus lágrimas. Soy tu alegría. Estoy contigo cuando te sientes perdido. He sufrido tu miedo.

Mi amor se ha hecho tu prisionero. Estoy en tu necesidad, en tus caídas. Al nacer abracé todos tus días y tus noches.

Me he metido en la aventura de tu vida, me he hecho tu hermano. Estoy aquí. ¡pronto será Navidad!

Quiero decírselo a los demás pero ¿cómo?

Tú me llamas a hablar de ti desde mi propia vida ¡Gracias Jesús!

Día 11 de diciembre, miércoles.

“Corta de tu vida de todo lo que te aleja de los demás”

Debemos cortar de nuestra vida todo aquello que no nos lleva a Jesús. Frente al egoísmo la entrega generosa. Hablar sobre lo que significa para nosotros ser generosos y concretar de qué manera lo somos o queremos ser.

ORACIÓN

Mi corazón es pobre, Señor, yo me siento de barro;

soy como una arcilla que espera las manos del alfarero. Pon tus manos, Señor, tu corazón, en mi miseria, y llena el fondo de mi vida de tu misericordia. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.

Quisiera decirte lo que eres para mí: Tú eres mi Dios, Tú eres mi Padre y siento que me quieres. Te estoy llamando todo el día.

a alegría a quien quiere ser tu amigo, que mi confianza la he puesto en ti.

Yo sé que tú eres bueno y me perdonas. Sé que eres misericordioso con quien abre su corazón a tu amor y tu lealtad.

Aquí estoy, Señor, con mi corazón como es: que no oculte nada a tus ojos abiertos. Aquí estoy como arcilla fresca,

esperando ser modelada por tus manos misericordiosas. Tú eres grande. Tú haces maravillas. Tú, el único Dios. Enséñame, Señor, tu camino

y que mis pasos sigan tus huellas con fidelidad. Tú, Señor, siempre estás pronto a ayudarme y a animar mi corazón cuando decae.

Tú, Señor, toma mi corazón de barro y moldéalo según la grandeza de tu amor.

Día 14 de diciembre, jueves.

“Pinta el mundo de bellos colores”

El mundo es  demasiado grande  para  nosotros, pero en el  pequeño mundo  que  nos  rodea algo podemos decir y hacer. Analizar cómo podemos pintar de colores el mundo de nuestro estudio, nuestras tareas familiares, nuestros trabajos…

SEÑOR, TE ESPERÁBAMOS GRANDE Y VIENES HECHO UN NIÑO PEQUEÑO

Te esperábamos en otro momento… y vienes ahora, a tu hora, en silencio… Te esperábamos en un lugar determinado… y has escogido el último sitio… Te esperábamos como Dios Fuerte… y vienes hecho un Niño débil…

Señor: nos cuesta reconocerte… Porque no eres el que creíamos Porque eres diferente…

Porque eres sorprendente

Dios anunciado en los profetas.

Dios humilde, Dios diferente, Dios-con nosotros

¿Sabremos acogerte?

Día 16 de diciembre, viernes.

“Escribe en la vida de los otros la palabra SOLIDARIDAD”

Encontrar el sentido de la palabra: Solidaridad. Ver si nosotros estamos siendo solidarios con las  necesidades  físicas  y  morales  de  los  demás.  Plantearnos  algún  objetivo  solidario  como clase para este Adviento y Navidad.

ORACIÓN

1.- Cuando buscamos la Paz y la reconciliación entre los pueblos, conseguimos que para todos los hombres sea Navidad.

2.- Cuando conseguimos que una persona más deje de tener hambre, la Navidad ha llegado a brillar un poco más.

3.- Cuando luchamos para que a todas las personas se les respeten sus derechos, la Luz de Cristo brilla un poco más.

4.- Cuando encontramos a personas que ponen su pasión en hacer felices a los demás, nos topamos de lleno con la Navidad.

5.- Cuando somos capaces de salir de nuestras casas y buscar lugares de encuentro con los demás para  compartir  nuestras  ilusiones,  esperanzas  y  tristezas,  la  Navidad  entra  en  nuestro  mundo  de amistades.

6.- Cuando sabemos descubrir a Dios en medio de nuestras vidas y de nuestra sociedad, el anuncio del ángel toca nuestros corazones.

7.- Cuando queremos hacer presente a Dios en nuestras vidas, podemos celebrar la Navidad.

Día 17 de diciembre, jueves.

“Que la esperanza en un mundo mejor sea la llama que te dé calor”

Hablar sobre  la  esperanza, ¿qué  es?.  Ver la esperanza como algo sin  lo cual es  muy  difícil vivir.   Entender  que  hay   que  cultivarla   y   alimentarla  a   diario.   Analizar  situaciones   de esperanza en nuestra vida y en el mundo.

ORACIÓN

Señor  Jesús,  ha  transcurrido  tanto  tiempo  desde  que  Tú  encendiste  la  primera  vela  de  la  Paz…El mundo no ha mejorado demasiado. Nuevas guerras y tragedias han desolado nuestro planeta. Pero nosotros no perdemos la esperanza y queremos darle una nueva oportunidad a la Paz.

En  esta  Navidad  del  2008  queremos  unirnos  a  todos  los  pueblos  que  buscan  la  Paz.  Deseamos hacernos eco de tantos hombres, mujeres y niños que no conocen en sus vidas un momento de Paz. Buscamos ser, esta Navidad y siempre, portadores de Paz.

Sabemos que no es fácil ser un instrumento de Paz. Pero vamos a poner nuestro empeño en el Nuevo

Año para que nuestras relaciones humanas tengan la fuerza transformadora de la fraternidad.

Día 18 de diciembre, viernes.

“Agradece todo lo bueno que Dios te regala cada día”

Hacer hincapié en la necesidad de ser agradecidos. Dar gracias a Dios por nuestras familias, profesores,   compañeros,   amigos.   Descubrir   a   Dios   manifestándose   a   través   de   ellos. Concretar  la manera  en  la  que  queremos  que  Jesús  nazca en nosotros  en esta Navidad, y cómo vamos a ser testigos de ello.

ORACIÓN

Señor, quisiera que el mundo entero gritase de alegría.

Toda la creación:

El sol, la luna y las estrellas, todas las flores y los animales.

Los hombres, las mujeres, todos los niños de la tierra. Porque encontrarte, Señor, es una inmensa alegría

y tengo ganas que todo el mundo grite de alegría conmigo.

Día 21 de diciembre, lunes.

“¡Adivina quien viene a cenar!”

En la cena de Nochebuena realmente ¿está presente Jesús?. ¿Cómo deberíamos celebrar esa noche?.  Jesús esa noche cena con nosotros porque está presente en nuestro corazón. Jesús se hace visible a través de las personas que se “donan”. Imagina que viene a cenar a tu casa la Madre Teresa de Calcuta, o Gandi, o Luther King…

TEXTO DEL EVANGELIO

Así que velad porque no sabéis que día llegará vuestro Señor.

Tened presente que si el amo de la casa supiera

a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no dejaría asaltar su casa.

Lo mismo vosotros, estad preparados; porque a la hora que menos penséis, vendrá el Hijo del Hombre.

(Mt. 24. 42-44)

Día 22 de diciembre, martes.

“Con Jesús, damos color al mundo”

Jesús  es  nuestro tesoro ¡sin duda! ¿por qué? Sencillamente  porque  vino a este mundo sin riquezas, de la forma más pobre y humilde. La pobreza y sencillez de Jesús fue precisamente lo que le hizo grande. No nació en un palacio, con buenas ropas y alimentos… nació donde nacen los animales… en un establo. No hay duda que Jesús es nuestro tesoro.

ENTONCES FUE NAVIDAD

Cuando aceptaste la voluntad de Dios, sin comprenderla, porque no veías el sentido de aquello en tu vida… … entonces fue Navidad

Cuando no entendías las cosas que ocurrían, pero tú confiabas en Dios y creías que todo contribuye al bien de los que aman… … entonces fue Navidad

Cuando  ibas  por  la  vida  sin  rumbo  fijo,  desconcertado,  buscando  la  posada  de  alguien  que  te comprendiera… … entonces fue Navidad.

Cuando tuviste que alojarte en la pobreza de una cueva, por la incomprensión de los amigos o la falta de cariño de tus seres más queridos… … entonces fue Navidad.

Cuando  limpiaste  tu  corazón,  abatido  por  la  desgracia,  y  humildemente  te  reconociste  pobre  ante Dios.. …. entonces fue Navidad.

Cuando dispusiste tu alma con sencillez para que Dios se manifestara en ella a los demás a través de tus obras.. …. entonces fue Navidad.

Cuando nació en tus manos por la caridad para ayudar al hermano necesitado y triste, y le llevaste hacia El.. …. entonces fue Navidad.

Cuando  tú  eras  el  mensajero  y  el  buen  servidor  de  la  Paz  de  Jesús  a  los  hombres  de  buena voluntad… … entonces fue Navidad



ADVIENTO Y NAVIDAD…SUGERENCIAS Y MATERIALES

1. PARA LEER LOS PROFESORES.

APRENDER A ESPERAR.

El tiempo de Adviento nos quiere ejercitar en una virtud cristiana básica: la esperanza.

Cada año cobra actualidad el Adviento, porque siempre necesitamos la venida de Dios a nosotros. Y nos hace falta aprender a esperarle. Sería señal de debilidad o de muerte si nos encontráramos satisfechos con lo que ya tenemos.

Y como también nosotros, los cristianos, podemos ir perdiendo a lo largo del año la sensibilidad por lo divino, nos conviene que el Adviento nos despierte el apetito de los bienes que verdaderamente valen la pena. En esta sociedad en la que nos toca vivir, los que nos consideramos cristianos, debemos ser el CORAZÓN que la mueva por caminos de esperanza.

Las personas que nos rodean deben ver en nosotros unos valores evangélicos claros: justicia, servicio, generosidad…, evitando todos aquellos valores que pro­mulga la sociedad de consumo: tener más, ser el más poderoso,…

PERO ¿QUÉ ESPERAMOS?

El pueblo de Israel estuvo durante siglos y siglos esperando al Mesías. Pero nosotros vivimos en el Nuevo Testamento: Cristo nació de María Virgen y apareció entre nosotros. Desde que El llegó todo ha cambiado en la historia: vivimos el tiempo de Cristo.

Si Jesús ya ha venido…¿qué esperamos?

Esperamos la venida gloriosa de Cristo al fin de los tiempos, para establecer definitivamente su Reino. Desde que llegó Cristo a nuestra historia, la plenitud de los tiempos está ya comenzada. después de Cristo no esperamos a nadie más. El inauguró ya su reino: este irá creciendo y madurando a lo largo de los siglos, hacia la plenitud final.

Mientras tanto recordamos gozosamente el nacimiento de Jesús en Belén, celebramos su aniversario y aprendemos las entrañables lecciones que sus protagonistas nos dieron.

LO MEJOR DEL ADVIENTO…ES LA NAVIDAD.

A esto nos invita y entrena el Adviento: a desear ese HOY tan intenso de la Navidad y aceptar plenamente la venida de Cristo Salvador a nuestra historia particular y comunitaria. La Navidad es la luz que ilumina todo el Adviento.

Lo más importante del Adviento son las semana de la Navidad y la Epifanía. En algunas oraciones pedimos:

  • prepararnos con santas celebraciones a las próximas solemnidades de nuestra redención.
  • que acojamos y celebremos el Nacimiento de nuestro salvador.

ALGO MÁS SOBRE LA NAVIDAD.

  • Los primeros belenes: la iconografía del nacimiento de Jesús aparece por primera vez en la catacumba de Priscila, en Roma, hacia los años 180-200. La Virgen María sosteniendo en brazos al niño Jesús. Fue en 1252 cuando en el monasterio alemán de Fussen se hizo el primer belén con figuras. En el año 1300 se exhibió un belén en la catedral de Barcelona. Ya en el siglo XVII, el barroco y la reforma católica constribuyeron a que los belenes obtuvieran gran éxito en todas las ciudades católicas.
  • El 25 de diciembre: Hacia el año 330, se empezó a celebrar en Roma el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. Ese día se celebraba el solsticio de invierno, el día del año en que la carrera del sol en el cielo es más corta, pero también es el momento a partir del cual los días se van alargando y  la luz y el calor solar van cobrando vigor. Al celebrar la iglesia el nacimiento de Cristo, luz del mundo y sol de justicia, el 25 de diciembre se pretendía oponer una fiesta cristiana a la fiesta del sol invicto.
  • El turrón: El turrón es una masa obtenida por cocción de miel, azúcares, clara de huevo. Se amasa todo y se le añade la almendra pelada y tostada. Tradicionalmente se le da la forma de tableta rectangular o circular –la torta. La elaboración del turrón se remonta a la Edad Media. Su lugar de origen debe situarse en la zona mediterránea, en la comarca de Jijona-Alicante.
  • Los villancicos: Para conocer la historia del villancico hay que remontarse hasta finales del siglo IX. Son estrofas con una estructura poética. En Castilla reciben el nombre de villancico, porque quien las cantaba era la gente sencilla del campo, los villanos. En la Alta Edad Media algunos poetas cultos comenzarán a escribir villancicos de tema religioso. En el siglo XVI el villancico se desarrolla plenamente y se trasmite de forma oral y recopilado en cancioneros.

2. PARA CONTAR A LOS NIÑOS.

  • ADVIENTO

r  Hace muchos, muchos  años, los hombres y las mujeres esperaban que Dios les enviase alguien que les enseñara a cumplir su voluntad, a ser mejores, a quererse los unos a los otros.

Entre las personas que esperaban la llegada del Mesías estaban María y José. Un ángel les dijo que María tendría un hijo y que este hijo sería el enviado de Dios para ser el hermano mayor de todos los hombres y las mujeres y para enseñar a todos la voluntad de Dios.

A partir de aquel momento María y José prepararon todo para el nacimiento de Jesús.

r        Los cristianos recordamos el tiempo de espera del nacimiento de Jesús cuatro semanas antes de Navidad.

A este tiempo de preparación lo llamamos Adviento, que significa “venida”. El tiempo de Adviento sirve para reflexionar e intentar ser mejores y así poder celebrar la Navidad en paz y con mucha alegría.

  • NAVIDAD

r        Navidad es una de las grandes fiestas del año.

En Navidad se recuerda en nacimiento de Jesús en Belén.

El nacimiento de Jesús fue una buena noticia para todos los que esperaban la llegada del Mesías.

Jesús nació en una sencilla cabaña.

Un ángel anunció a unos pastores que había nacido el Niño. Los pastores fueron a verle, a felicitar a María y a José y a ofrecerles lo que ellos tenían y podía ser útil.

r        Hoy, el nacimiento de Jesús continúa siendo una buena noticia para todas las personas que quieren que todos  los hombres y mujeres, todos los niños y niñas del mundo vivan en paz, se quieran y sean felices.

A partir del día de Navidad empieza a prolongarse la luz diurna; día a día hay más horas de luz y la noche se hace más corta. Los cristianos celebran que ha nacido Jesús, la luz que ilumina con fuerza el corazón de los hombres, las mujeres, los niños y las niñas.

La noche anterior al día de Navidad se llama Nochebuena y los mayores van a la iglesia a la Misa del Gallo para celebrar el nacimiento de Jesús. Otros van a la celebración el mismo día de Navidad.

  • EPIFANÍA

r        Las celebraciones de Navidad enlazan con la fiesta de Epifanía.

En ese día se conmemora la adoración de los Magos venidos de Oriente. Los Magos, personajes poderosos de tierras lejanas, rinden homenaje al Niño nacido en su entorno de pobreza y humildad. Se celebra la manifestación de Jesús como Rey y Señor reconocido por todos los pueblos.

3. Para hacer con los alum­nos…

No están desarrolladas, sino sólo enunciadas, ya que son sólo eso, “sugerencias”. Pero, a partir de ellas, con los condimentos imprescindibles de la creatividad personal se pueden obtener ideas suficientes para preparar nuestro Adviento.

3.1. La ambientación del lugar de las celebraciones o de las reuniones. Son válidos como signos; el color morado, música ambiental, posters y murales con imágenes y palabras que orienten claramente al contenido de la esperanza cristiana (“Ven, Señor Jesús”)…

3.2.  Una imagen de la Virgen María podría presidir la capilla o la sala de reuniones. A ser posible una virgen con niño, más que la Inmaculada. La Virgen Madre.

3.3. Frase para cada semana del Adviento, que sea lema y marque las pautas de reflexión y de actuación. Estas frases se situarían en la pared de la clase, añadiendo una detrás de otra. Temas indicados para la elección de la frase pueden ser: la espera/esperanza, la liberación, la venida del Señor, la conversión, María…

Las frases podrían ser:

¡Es la hora!

Estad atentos para recibir al que viene.

¡Preparaos para recibir al Señor que viene!

¡Cambiad de vida!

3.4. Certamen literario, ¡no necesariamente con competición, premios y clasificaciones! de cuentos y poemas navideños. Se pueden leer en una celebración o en el concurso de villancicos.

3.5. Tarjetas de felicitación navideñas propias. Confeccionar tarjetas de Navidad, a partir de textos bíblicos y de situaciones del mundo que esperan al Salvador.

3.6. Navidad con estrellas. Confeccionar estrellas para decorar la clase o la habitación según lo indicado:

  1. 1. Coger un papel dorado, plateado, amarillo oro, rojo o naranja, de 9 X 9 cm.
  2. 2. Doblarlo por la mitad.
  3. 3. Volverlos a doblar para que quede un cuadrado.
  4. 4. Doblarlo ahora de forma que quede un triángulo coincidiendo todos los pliegues en el mismo ángulo que es el que corresponde al centro de la hoja desplegada.
  5. 5. Hacer otro doblez más de la misma forma.
  6. 6. Cortar el ángulo descrito en el nº4 al bies.
  7. 7. Desplegar el papel: ¡Ya tienes la estrella!
  8. 8. Puedes confeccionar varias y hacer un móvil para colgarlo o una hilera de estrellas colocadas sobre la mesa.
  9. 9. En cada estrella puedes poner una letra y formar palabras como: NAVIDAD, JESÚS…

3.7. Una estrella-ventana.

  1. 1. Dibuja dos veces la estrella que tienes en esta página y recorta después las dos estrellas resultantes.
  2. 2. En una de las dos estrellas, haz una ventana recortando las dos hojas.
  3. 3. Pega las dos estrellas una sobre la otra. No pegues las hojas de la ventana.
  4. 4. Abre la ventana y escribe en el interior de las hojas: “Hemos visto su estrella y hemos venido a adorarlo”.
  5. 5. Cierra la ventana y escribe en el exterior: “Despertaos, ha llegado la luz”.
  6. 6. Ata un hilo en la punta de arriba de la estrella y cuelgala.

Esta estrella te recordará que Jesús es la estrella ofrecida al mundo entero.

3.8. Museo evocativo de la Navidad.

Un método  dinámico y creativo para presentar los valores de la Navidad desde una visión humano-cristiana es realizar un mini-museo que nos evoque las claves de una Navidad ideal.

Nuestro museo navideño tendría los siguientes objetos:

P      Las figuras-base del belén (María, José y el niño Jesús) que nos ayudan a entender los símbolos y el origen de la fiesta cristiana de la Navidad.

P      Un calendario que nos recuerda el “fin de año” y la actitud siempre cotidiana de volver a empezar.

P      Una postal navideña o “christma” que nos descubre el valor de felicitar a todo el mundo.

P      Una tableta de turrón que nos anima a potenciar la comida compartida, a construir familia, contagiar amistad, cercanía, a estar juntos…

P      Una cajita con papel de regalo que nos convence de la importancia de dar y darse, de regalar algo más que algo, de descubrir el mejor regalo para cada uno en particular, de crear tu propio regalo.

P      Hojas de publicidad de revistas que nos incitan a consumir consumiéndonos, publicidad que nos impide descubrir la verdadera Navidad, que oculta nuestros valores más queridos (se podría colocar de tal manera que las hojas de publicidad ocultasen una postal del misterio navideño).

P      Un villancico grabado que escuchamos que nos transporta a nuestra infancia, a la  sencillez y la sonrisa.

P      Las bombillas para colocar en un árbol de Navidad que evocan ese ambiente mágico que es el tiempo de Navidad, que nos ayuda a desentrañar el “espíritu de la Navidad” que siempre está presente en nuestras vidas y que en ciertos momentos es más fácil descubrir.

P      Un cartel de la “Operación Kilo” o de alguna campaña solidaria que nos grita el valor de compartir.

P      Una guirnalda de Navidad, de esas que adornan escaparates, árboles…, que nos anima a vivir en fiesta y a vivir la fiesta.

P  Un gorro de Papa Noel que nos inunda de ilusión, de esperanza.

Dinámica para trabajar este museo:

  • Contar la idea a los niños para que ellos mismos traigan los objetos y a lo largo de una semana ir preparando el museo.
  • El profesor va presentando los objetos, uno a uno, y enseñándolos.
  • Los deja en la mesa a la vista de todos y anima a que cada uno comente lo que le evoca.
  • Asociamos a cada objeto un valor que se debería vivir especialmente en Navidad y buscamos modos de llevarlo a cabo en nuestra vida y formulamos compromisos revisables.
  • Buscamos, entre todos, el objeto nº12 (en el museo hay 11) para incorporarlo a nuestro museo y el valor que le corresponde.

3. 9. El marciano Kurio Sette.

Cuando el marciano Kurio Sette hacía su ronda espacial de costumbre creyó percibir un brillo especial en el planeta tierra. Acercó su nave y comprobó que algo extraño ocurría en el Planeta Azul: las calles estaban iluminadas con luces de colores y los terráqueos se movían por ellas como un hormiguero alegre y bullicioso. Estaban celebrando algo pero ¿qué?

Se acercó más hasta oír la música de aquella fiesta. Los altavoces llenaban el aire con canciones que decía: NAVIDAD, DULCE NAVIDAD. Se preguntó: ¿Qué será esto de la Navidad? Y decidió no volver a su planeta sin averiguarlo.

Gentes apresuradas salían de los grandes almacenes con enormes paquetes como si participasen en una competición. Quizá estarían celebrando  la fiesta del consumo y competían para ver quien consumía más. Pero entonces, ¿por qué en algunas zonas del planeta no tenían nada que comer? ¿Acaso no eran seres humanos y no habían sido invitados a la fiesta?

Escuchó el sonsonete de la lotería anunciando millones. ¿Estarían celebrando la fiesta del dinero? Se fue acercando hasta ver los escaparates llenos de juguetes, muchos juguetes. Esto está bien, pensó. Seguramente celebran el nacimiento de un Niño especial y se acuerdan de los niños.  Pero ¿por qué no tienen en cuenta a tantos niños sin juguetes, sin tiempo para jugar esclavizados por un trabajo inhumano? Y sobre todo ¿por qué tantos juguetes bélicos, tantos videojuegos en los que se gana matando y matando?

Pensó que los humanos estaban desquiciados. Porque también oía canciones de paz y amor y veía desde su nave amplias zonas de la Tierra en guerra.

Al fin, no pudo más y decidió aterrizar. Buscó una zona relativamente tranquila entre La Rioja y Aragón y tomó tierra. Se acercó a una ciudad para ver mejor lo que había visto desde el aire. La ciudad bullía por sus calles iluminadas y ruidosas, comprando cosas, deseándose felices fiestas, preguntando a qué número había caído el Gordo. (¿quién sería ese Gordo que les iba a caer?)

Descubrió algo que no había visto antes. En las iglesias, en los escaparates e incluso en plena calle había unas figuras (la madre, el padre y el niño) formando lo que llamaban un Belén. No cabía duda: aquel era el niño Jesús y estaban celebrando su nacimiento. Esto le aclaró el sentido de la fiesta pero, al mismo tiempo, le llenó la cabeza de nuevas e inquietantes preguntas.

Quizá tú puedas ayudarle a responderlas, porque según parece, todavía está entre nosotros. Se le ha visto últimamente por las riberas del Ebro. Si por casualidad te encuentras con él (no tiene pérdida, ya sabes: de pequeña estatura, color verde lechuga y orejas en forma de trompeta), no dejes de informarle sobre la Navidad.

Pero, ¿qué le dirías para contestar a sus muchas dudas y explicarle lo que nos pasa a los humanos?

KURIO SETTE SE PREGUNTA

Intenta responder con tus compañeros las preguntas que nuestro amigo se hace:

  • Si este Niño ha venido para traer la paz al mundo, ¿por qué medio planeta estaba todavía en guerra? ¿Por qué hasta los niños juegan a matar?

  • Si había venido a decirnos que todos éramos hermanos ¿por qué unos se hartaban de comer mientras otros pasaban hambre? ¿Por qué hay ricos tan ricos y pobres tan pobres? ¿Qué sentido tiene celebrar la Navidad comiendo y consumiendo frenéticamente en un mundo así?

  • ¿Cómo es que unos viven en casa confortables y otros malviven en edificaciones que se desmoronan en cuanto la tierra tiemble bajo sus pies?

3.10. Un guía novato. Cuento de Navidad.

Duba es un ángel negro que ha llegado hace muy poco al cielo. Se acerca una fecha muy señalada y necesitan un voluntario para viajar hasta la tierra. El se ofrece para llevar  a cabo una delicada misión

Duba había nacido poco antes de que una banda de ladrones de ganado atacara el poblado. El ataque duró sólo unos minutos, pero fue tan despiadado y cruel que ninguno de los habitantes de aquel poblado logró salvar la vida.

Ya en el cielo, Duba oía hablar a los ángeles de las bonitas experiencias vividas en la Tierra cuando realizaban misiones especiales. Él, siempre al margen y silencioso, intentaba imaginar la belleza de la tierra, la generosidad y la cordialidad de sus gentes. Pero sus intentos eran vanos. Lo único que podía recordar era la sonrisa de su madre al verla por primera vez y la oscuridad. Duba pensaba que era injusto lo que le había ocurrido. Merecía otra oportunidad para sentirse vivo y descubrir los encantos y las maravillas de la tierra.

Un día en el cielo se estaba buscando un voluntario para ir a la Tierra y guiar a los Reyes magos desde Oriente hasta la ciudad de Belén. Iba a nacer un niño muy especial. Sin dudarlo ni un momento, Duba se ofreció como voluntario. Los demás ángeles se rieron de él. Era pequeñín, no sabía cabalgar sobre las estrellas, no conocía ninguna de las lenguas terrestres y además era calvito. Le llamaban “Chocolatín” debido al color de su piel. Pero Dios-padre, que ve con los ojos del corazón, no dudó en elegir a Duba.

El momento llegó. Se subió a una estrella y descendió hasta la tierra. Cuando ya estaba acercándose a su destino, la estrella se paró de repente. El parón fue tan brusco que Duba cayó en picado. Ya contaba con un doloroso aterrizaje, pero la suerte de los principiantes. Fue a hacer sobre el lomo suave de una oveja.

Los pastores se acercaron con mucha precaución. Se aproximaron tanto que Duba podía sentir el calor de su aliento. Recuperado del susto y medio tartamudeando les dijo:

-Queridos Reyes Magos, debéis ir a Belén y adorar al niño que ha nacido. Es el Hijo de Dios. La estrella que allí veis, os guiará.

El pánico se apoderó de los pastores. Ni eran reyes ni magos. Pensaban huir corriendo, pero en ese momento algo les dejó fuera de sí. Los ángeles del cielo comenzaron a cantar:

-Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Aquel canto convirtió su miedo en alegría y confianza. El temblor de sus rodillas cesó. Sin pensarlo recogieron sus cosas, cargaron a Duba en sus hombros y se dirigieron a Belén siguiendo el rastro de la estrella.

Cuando las estrella se detuvo, vieron en un portal a José y María con su hijito. Los pastores descargaron sus fardos y les ofrecieron pan, leche y suaves pieles para arropar al niño.

Duba se emocionó viendo la generosidad de los pastores y la escena que contemplaban sus ojos. Pero cuando más ensimismado estaba, un hilo fino y casi invisible le cosquilleó la nariz. Duba lo agarró. Era tan suave y delicado como el hilo de una telaraña, pero era lo suficientemente fuerte como para elevarlo de nuevo a las alturas.

De regreso al cielo, temía que Dios-Padre le regañase por haber confundido a los pastores con los Reyes Magos. Pero su temor era infundado, ya que un ángel experimentado había guiado a los Reyes Magos hasta Belén.

Cuentan las crónicas celestiales que cuando las almas de los pastores llegaron al cielo, lo primero que hicieron fue preguntar por el angelito que les había confundido con los Reyes magos. Gracias a su error, ellos habían sido los primeros en adorar al Niño y en ofrecerle sus humildes regalos. Se sentían tan agradecidos y orgullosos, que cuando vieron a Duba le abrazaron con gran alegría y le dijeron:

-Gracias a ti hemos comprobado que los más pobres y humildes para los hombres son los privilegiados para el Padre.

Y se fundieron en un fuerte abrazo.

3.11. La receta del Dr. Año Viejo.

Dr. Año Viejo

Mundólogo

Receta para el Año Nuevo

Buen humorcín……….     60 gotas

Pacienciamina……….     500 gramos

Comprensión forte…..     1 kilogramo

Mézclese con la mayor cantidad posible de amor.

Tómese durante 365 días.

Dr. Año Viejo

PARA HACER

  1. Elaborar otras recetas sencillas para distintos tipos de personas: para el profesor, para la familia, para el niño, para el político…
  2. Preparar varias tarjetas de felicitación y enviarlas.

3.12. Carta de los Reyes..

Hemos leído todas cartas de este año. Nos ha sorprendido y nos ha conmovido ver que todos estáis pidiendo lo mismo. Y hemos decidido que si, que lo tendréis. Os traemos la felicidad (puede ser la alegría, la libertad, la esperanza, el amor, la amistad…).

¿Una felicidad plena y total? No, porque no existe felicidad plena y total: cabe conquistarla un poco cada día e ir mejorándola siempre.

El año 2001 tendréis felicidad, pero id haciéndoos a la idea de que en la situación alcanzada también encontraréis falta de felicidad.

Mirad también que la felicidad es un juguete muy caro y muy delicado. Un juguete, podríamos decir, con el que no se puede jugar. Mejor: más que un juguete es un instrumento, una herramienta, un estado del espíritu, una forma de ser.

No quisiéramos que se os deshaga entre los dedos. Por eso, os aconsejamos que os atengáis a este manual de instrucciones para que podáis poner en funcionamiento la felicidad que os regalamos:

No se os ocurra usarla para romperla en la cabeza de los demás.

No la destripéis para ver que hay dentro.

No le tengáis miedo, y por eso intentad usarla desde ahora.

No os canséis de ella a los cuatro días, como ha ocurrido otras veces con otros juguetes que habéis tenido.

No permitáis que nadie os la robe.

Dejad que juegue con ella todo el que quiera.

No estropeéis la que también llevaremos a otros.

No la pongáis en manos de inexpertos.

No pongáis dentro de su caja otras cosas que no sean la felicidad. No la confundáis.

No la guardéis escondida, pensando que se desgasta al usarla.

Haced que rinda lo más que podáis.

No le quitéis ninguna pieza, ya que sólo funciona entera.

Dadle buen trato y haced que os dure.

Si sabéis jugar con ella como se debe, el año que viene os traeremos más.

Melchor, Gaspar y Baltasar
PARA HACER
  1. 1. Trabajar con ella: leyéndola, imaginando cuál sería mi carta de petición, viendo qué otras recomendaciones se podrían dar,  concretando las dificultades para llevar a cabo éstas,…
  2. 2. Todos seguimos pidiendo cosas a los  Reyes…podemos…centrarnos en un tema: paz, esperanza, amor… Escribir la carta a los Reyes sobre ese tema.
  3. 3. Revisar esa carta: ver qué pedimos, qué deberíamos pedir…
  4. 4. Escribir la respuesta que los Reyes darían.

El proceso anterior puede hacerse de forma compartida:

  1. 1. Cada uno escribe su carta.
  2. 2. Se recogen y se vuelven a repartir aleatoriamente.

Se lee la carta y se responda como si fueran los Reyes quienes escriben.

3.13. La Navidad de otros niños y niñas.

  • La clase se dividirá en dos grupos: A)Primer Mundo y  B) Tercer Mundo.
  • Los miembros del grupo A pensarán en un país del Primer Mundo e imaginarán cómo es la Navidad allí para un niño o niña de su edad y lo irán reflejando en el cuadro siguiente. Lo mismo harán los del grupo B pero con un niño de un país del Tercer Mundo.
  • Cada uno escribirá una Carta a Jesús que va a nacer. La escribirán desde la perspectiva del niño o niña que han imaginado. Será ese niños o niña quien se dirige a Jesús para contarle cosas de su vida y pedirle ayuda.
Escribe el nombre del país del niño o niña que va a escribir la carta a Jesús.
¿Cómo viste este niño/a? Imagina sus vestidos.
¿Cómo es su alimentación diaria? ¿Cuántas veces come al día? ¿Está bien nutrido/a?
¿Tiene juguetes? ¿A qué juega con sus amigos?
¿Hay algún médico cerca? ¿Qué le ocurre cuando se pone enfermo/a?
¿Va a la escuela? ¿A cuántos kilómetros está la escuela más cercana?
¿A qué edad comienzan a trabajar los niños y niñas de ese país?
¿Cómo imaginas la Navidad de este niño/a?
¿Qué regalos le podrán hacer sus padres y familiares?

3.14. Un Belén diferente.

Este año he puesto un nacimiento diferente, sin ángeles, sin pastores y sin reyes. En su lugar he puesto estas figuras:

* Un parado: no tiene trabajo y mujer e hijos..

* Un hambriento: tiene el vientre hinchado, pero su estómago está vacío. Quizá esta noche comerá un poco.

* Un emigrante: no tiene hogar, no tiene patria. Quizá esta noche lo acoja alguien.

* Un preso: se siente al margen de la sociedad. Quizá esta noche le llegue una ráfaga de libertad.

* Un enfermo: tumbado en el lecho de su desesperanza. Quizá está noche alguien le haga compañía.

Están aquí todos en torno al Niño que acaba de nacer y que viene para que cada uno de ellos pueda salir de su noche y renacer a la vida.

PARA HACER
  1. 1. Dibujar una tarjeta navideña con personajes de este tipo en el Belén.
  2. 2. Buscar otros personajes de la vida real, de nuestra sociedad que podríamos incluir en un Belén de este tipo.

3.15. Navidad, Compartir, Nacer de Nuevo.

EL ELIXIR DE LA FELICIDAD

A un pueblo perdido entre las montañas llegó un caminante que regalaba unos frascos que contenían, según él, el elixir de la felicidad. Como todos estaban muy necesitados de ella, acabaron con todos los frascos que llevaba. Pero aquel  elixir no podía tomarse de cualquier manera.

Antes de marcharse les dijo que, para que funcionara, tenían que beberlo después de cenar en casa de unos vecinos y esperar con ellos media hora para notar sus efectos. Y así lo hicieron esa misma noche. Todos prepararon sus casas para acoger a sus vecinos y hacer que la espera fuera lo más agradable posible.

Los efectos fueron tan extraordinarios que al día siguiente no se hablaba de otra cosa en el pueblo. Por la noche volvieron a hacer lo mismo, pero esta vez con diferentes vecinos. Y,

asombrosamente, funcionó igual de bien. A la mañana siguiente todos iban radiantes de felicidad comentando las maravillas de aquel elixir. Noche tras noche se fue repitiendo la misma historia hasta que los frascos quedaron vacíos. Entonces la tristeza se apoderó nuevamente de todos.

Pasaron unos días hasta que otra vez volvió a pasar por allí el caminante. Al verlo, se abalanzaron sobre él pidiéndole más frascos de aquel elixir. El caminante, muy extrañado, les dijo.

Pero si ya no me quedan más frascos. Creía que ya os habríais dado cuenta de dónde estaba el secreto del elixir. Cada vez que os sintáis infelices, no tenéis más que llenar vuestros frascos de agua azucarada con limón e ir a casa de vuestros vecinos a compartir la vida.

PARA HACER
  1. 1. Se hacen grupos de 10 ó 12 personas.
  2. 2. El profesor buscará una frase que contenga tantas letras como miembros hay en cada grupo. Las frases pueden ser de este estilo: Compartir es vivir; La felicidad está en compartir…
  3. 3. Las letras estarán escondidas por la clase. Cada uno debe encontrar una. Y entre todos los miembros del grupo formar una frase que contenga todas esas letras y guarde relación con la lectura.
  4. 4. Para finalizar comentar si estamos de acuerdo con la frase: Muchos males de este mundo desaparecerían con el compartir.



Calendario de Adviento

Preparándonos para la Navidad

DOMINGO

LUNES

MARTES

MIÉRCOLES

JUEVES

VIERNES

SÁBADO

27 Nov

SORPRESA:

Sorprender a alguien con un pequeño regalito, flor, detalle.

28 Nov

BONDAD:

Estar todo el día dispuesto para el otro.

29 Nov

DIALOGAR:

Hoy voy a atender con dedicación a cualquiera que me hable.

30 Dic

REZAR:

Renunciar a un programa de TV para rezar por alguien.

1

INTERÉS:

Esforzarme por demostrar interés por la necesidad de otro.

2

ALABANZA:

Hoy voy a reconocer los éxitos de los demás y a dar gracias a mi DIOS..

3

RECONCILIAR:

Voy a dar el primer paso de aproximarme a quien me ofendió.

4

SACRIFICIO:

Voy a realizar un pequeño sacrificio por amor a Dios.

5

SERVIR:

Quédate, voy yo. Estar atento a las necesidades de otro.

6

ORDEN:

Hoy pongo orden en mi closet, mi casa o mi vida.

7

AYUNO:

Hoy como con sobriedad y le pido a la Virgen María que me ayude.

8

POR AMOR A ELLOS

Visitar una Iglesia para rezar por nuestro familiares más necesitados.

9

GENEROSIDAD:

No pregunto ¿qué recibo yo? sino ¿qué puedo dar yo?

10

AMABILIDAD:

Ser amable aún cuando se presente algo inoportuno.

11

ESCUCHAR:

Escuchar al otro con paciencia, aunque repita la misma historia.

12

COMPASIÓN:

Apropiarme del sufrimiento de otros, visitar un enfermo, etc.

13

ALEGRÍA:

Quién se alegra con el otro multiplica la alegría.

14

COMPRENSIÓN:

Comprensión con las cosas ajenas, dar apoyo, no comentarlas.

15

PERDONAR:

Estar pronto a perdonar las ofensas, haciéndome consciente de mis límites.

16

SALUDO DE LA MAÑANA:

Saludar con alegría para dar ánimo al otro.

17

DESPEDIDA:

No salir de la casa o de la oficina sin despedirme; una sonrisa o una palabra amable

18

RENUNCIA:

Renunciar a algo que me gusta para dar alegría a alguien.

19

ARREGLAR:

Arreglar una pieza, preparar algo rico, acoger con cariño.

20

COMPARTIR:

Buscar a alguien que no espere recibir nada y regalarle

.

21

CONVERSAR:

ORAR. ¿Qué me pide Jesús que haga? ¿Tengo el valor de decirle Sí?

22

RECONCILIACIÓN:

Reconocer nuestros pecado y arrepentirnos.

23

PREPARAR:

nuestro corazón para recibir a Jesús.

24

RECIBIR

A JESÚS



Presentación

Querido joven:

Todos deseamos seguir a Jesús, pero esto no es posible si no vamos dedicando tiempos concretos al encuentro personal con Él. Por constatar que normalmente en el grupo nos cuesta poco trabajo orar, y que, sin embargo, en la oración personal tenemos más dificultades nos sentimos empujados a ofreceros esta ayuda. Tenemos claro que es eso, una ayuda. Lo importante de verdad es que tú dediques un tiempo concreto cada día a la relación con Jesús. No vale, por tanto, leer lo que toque cada día y punto. No, las cosas no funcionan así.

Es necesario que, antes de comenzar esta experiencia de oración durante este mes y medio, te pares y decidas con toda claridad si deseas hacerla en serio. Cuando lo decidas busca el momento en el día que sea más oportuno para sacar unos minutos (si es cada día el mismo mejor, si no lo es te puedes despistar más). Considera también qué lugar es el más apropiado para que esos minutos de encuentro con Jesús sean de tranquilidad. Tomadas estas sencillas, pero importantes, decisiones ponte manos a la obra.

El material se ha estructurado teniendo como núcleos básicos los domingos y festivos. (Esos días tal vez puedas dedicar un poco más de tiempo). El resto de días se sugieren pistas para profundizar en las ideas de los núcleos básicos.

Es muy importante que al iniciar tu oración diaria tomes conciencia de lo que vas a realizar; te sitúes en la presencia del Señor; desde Él y ante Él reflexiones sobre tu vida; escuches atentamente su palabra y le dirijas tu oración de petición, de agradecimiento o de perdón.

Atención al cansancio, a la pereza o al ¡lo dejo para mañana! Intenta ser fiel a un ratito todos los días.

Esperamos que nuestra ayuda sea un instrumento válido para tu encuentro con Jesús porque Él “está a la puerta y llama”.

ESQUEMA DEL PROCESO

¿QUÉ HACES?

Domingo 1º Adviento (1 diciembre)

¿A QUIÉN ESCUCHAS?

Inmaculada (8 diciembre)

¿QUIÉN ERES?

Domingo 3º Adviento (15 diciembre)

¿CUÁL ES EL PROYECTO DE DIOS SOBRE TI?

Domingo 4º Adviento (22 diciembre)

EL ENCUENTRO

Navidad (25 diciembre)

UN ENCUENTRO QUE ASUSTA

Sagrada Familia (29 diciembre)

UN ENCUENTRO QUE HAY QUE DIGERIR

Santa María Madre de Dios (1 enero)

UN ENCUENTRO PARA ACOGER O PARA RECHAZAR

Domingo después de Navidad (5 enero)

UN ENCUENTRO QUE NOS LLENA DEL ESPÍRITU PARA ENVIARNOS A LA TAREA

Bautismo del Señor (12 enero)

«Estoy a la puerta y llamo» (Ap 3,20)[1]

El inicio del Adviento significa una nueva llamada del Señor. Llama a las puertas de la Iglesia, como fue llamando a las puertas de Belén. Llama a las puertas de tu corazón. Quiere nacer de nuevo en ti, en los creyentes, en cada comunidad, en el corazón del mundo. Es verdad que puede llamar en cada momento, pero en este tiempo reitera sus llamadas.

¿Te imaginas? Jesús llamando de verdad a tu puerta. ¿Qué crees que viene a regalarte o a pedirte? Piensa que él es un príncipe y llega ahora mismo del cielo. Así que vendrá cargado de tesoros y de gracias. Haz una lista de lo que más te conviene y preséntale tus peticiones, en las que se recojan los mejores deseos y esperanzas de Adviento.

No vayas a pedir las cosas de siempre, esperanzas pequeñas: que las cosas te salgan bien, que no te pase nada ni te duela nada, que te quieran, que te admiren, y lo mismo para los tuyos. Apunta un poco más alto: que haya paz, que se erradique la pobreza, que se termine con el terrorismo, que se venza al cáncer y al Sida… 0 muévete en otras coordenadas: la superación de tus defectos, el crecimiento de tus virtudes, el vivir una fe más auténtica y comprometida, una vida de amor; y la santidad para ti y para todos, una Iglesia renovada, unida y reunida. Pero procura concretar, no vayas a quedarte en generalidades que a nada comprometen.

Para conseguir esto te proponemos que durante las cuatro semanas del Adviento respondas a cuatro preguntas fundamentales:

¿Qué hago? (¿En qué me ocupo?)

¿A quién escucho? (¿Qué voces dirigen mi vida?)

¿Quién soy? (¿En qué medida soy testigo de Jesús?)

¿Cuál es el proyecto de Dios sobre mí? (¿Por dónde me orienta el Señor?)

Todo esto será arreglar un poco la casa y preparar la mesa, porque la Escritura dice que el Señor quiere cenar contigo. Todo está a punto. En cuanto el Señor venga y llame, le abrirás.

«Estoy a la puerta y llamo».Navidad puede ser para ti EL ENCUENTO, y el volver a vivir cada encuentro que hayas tenido con Jesús porque Él está contínuamente viniendo.

Le abres al Señor y ?¡oh sorpresa! es un mendigo. Viene realmente pobre y no tiene nada que ofrecer. Viene con las manos vacías y extendidas para que le des algo… Dice que a lo mejor te sobra alguna cosa o muchas cosas o todas las cosas. Está dispuesto a pedirte todo: tus riquezas, tus valores, tus «virtudes», tu posición, tu prestigio, tu comodidad. Lo que realmente quiere el Señor es tu vida.

Así llega Él siempre, por eso en los días de Navidad pordrás ir descubriendo que el Encuentro con Jesús es…

un encuentro que asusta;

un encuentro que hay que digerir

un encuentro para acoger o rechazar

un encuentro que llena del Espíritu para enviarnos a la tarea.

Si le das todo, si te das del todo, si te vacías de ti, si todo lo esperas del Señor, entonces se sentará a la mesa contigo y pondrá en la mesa su pan y su vino… Será una cena que transforma y enamora.

¿QUÉ HACES?

Primer Domingo de Adviento

(1 de diciembre)

Nuestra vida:

Normalmente en la vida funcionamos cargadísimos de buenos deseos que casi nunca  se llevan a cabo en la realidad. Deseamos ser más trabajadores y nos mantenemos igual de perezosos; deseamos ser más generosos y continuamos pensando en lo nuestro de forma casi exclusiva y egoísta; aspiramos a cambiar en algo y con mucha fecuencia nos vemos en las mismas… ¡Qué trabajo nos cuesta llevar nuestros deseos a la vida! Lo intentamos, sí, pero al poco tiempo nos cansamos. Realmente nos cuesta ser constantes y estar atentos a nosotros mismos. Nos vence la rutina, el cansancio, el aburrimiento, el sueños,… y nos vemos tropezando en las mismas piedras.

Escuchamos la Palabra de Dios: Marcos 13, 33-37.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ­Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.

Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad!

Volvemos a la vida:

Si estás leyendo esto, seguramente hay en ti una inquietud. Deseas abrir tu corazón al Dios que te quiere y que en su Hijo quiere encontrarse contigo. Tienes la intención de tomarte en serio este tiempo especial de preparación para la Navidad y por eso estás con este texto entre tus manos. Tu inquietud es buenísima pero tenemos un problema: hasta que no seas consciente de lo que vives en este momento y de cómo vives, tu deseo no podrá hacerse realidad. “Velad, vigilad”, nos ha dicho Jesús. Él sabe que tendemos a dormirnos en nuestros esfuerzos. Él sabe que nos cansamos de luchar contra lo que nos ata y no nos deja ser más personas. Del mismo modo que el portero tiene como tarea principal la de velar, la de estar atento para descubrir a tiempo la llegada del visitante o del dueño de la casa,… del mismo modo que el portero, el de fútbol, ha de estar atentísimo para intuir casi por dónde le llega el balón,… así nosotros tenemos una tarea: tener los ojos bien abiertos porque el Señor llega. Ya sabemos que Navidad puede ser cada día que nos encontramos con Él. Ya sabemos que Él puede llegar en cualquier momento, en cualquier persona, en cualquier acontecimiento,… y nuestra misión consiste en descubrirlo.

¿Qué haces tú? ¿A qué te dedicas? ¿Estás atento para descubrirlo cada vez que se acerca a ti? ¿O andas dormido o entretenido en otras cosas?

Oramos:

“Es hora de despertar”

“Es hora de despertar”",

de velar y de allanar

valles, montes y veredas.

Dicen que Dios va a llegar…

Y esta vez voy a esperar

con una canción de espera,

que ponga en mi voz la voz

de la humanidad entera.

Ven, llave de libertad;

mi casa te espera abierta,

pero todavía hay puertas

y muros por derribar.

Ven para hacerme de nuevo

renuevo de vida nueva;

y en los sarmientos dormidos

por el retoño escondido

y la savia que recrea.

Ven, Pastor, a conducir

tantos pasos aún perdidos

que buscan norte y sentido;

y pon la Luz de tu luz

en mis pasos de testigo.

Ven, Sol, que llega del cielo

a prender fuego a la tierra;

ven a quemar injusticias,

a curar nuestras cegueras.

Ven, Señor, Rey de la paz;

y que nos llueva el rocío

sereno de tu bondad

en nuestros pozos vacíos,

para volverla a sembrar.

Ven, Enmanuel, Dios cercano,

Dios-con-nosotros, amigo;

ven y quédate conmigo

para darte a los hermanos.

Para reflexionar y orar durante la semana:

Lunes (2 de diciembre):

Para reflexionar:

Mira despacio el día de hoy, ¿en qué acontecimiento el Señor ha podido pasar a tu lado?

Para orar:

Ya es hora de despertar del sueño[2]

Ya es hora de despertar.

Ya es hora de abrir los ojos.

Ya es hora de ver la luz.

Ya es hora de levantarse.

Ya es hora de descubrir la presencia de Dios.

Ya es hora de aceptar la salvación.

Ya es hora de hacer un sitio a Dios.

Ya es hora de acoger la salvación.

Ya es hora de decir sí a Dios.

Ya es hora de dejar atrás el pesimismo.

Ya es hora de poner la mano en las obras del reino.

Ya es hora de comprometerse un poco más.

Ya es hora de comenzar a sentir la presencia de Dios.

Ya es hora de abrir las puertas cerradas.

Ya es hora de dar la palabra a los sin palabra.

Ya es hora de mirar con esperanza.

Ya es hora de despertar.

¿No sentís que Dios está llamando a la puerta?

Martes (3 de diciembre)

Para reflexionar:

Los necesitados, los ultimos, son manifestación privilegiada del Señor. ¿Quiénes son los necesitados que tienes cerca de ti?

Para orar: “Es hora de despertar”

Miércoles (4 de diciembre)

Para reflexionar:

En los acontecimientos importantes o especiales el Señor también se hace ver. ¿En qué situaciones o experiencias vividas por ti en los últimos meses has podido descubrir la presencia de Dios?

Para orar:”Ya es hora de despertar del sueño”

Jueves (5 de diciembre)

Para reflexionar:

Percibir la llegada de Jesús exige atención y tiempo, tiempo para pensar despacito y en silencio sobre lo que uno vive. ¿Qué tiempos has dedicado en los últimos meses a pensar en tu vida en la presencia de Jesús?

Para orar: “Es hora de despertar”

Viernes (6 de diciembre)

Para reflexionar:

Al vigilante le puede perder el sueño o las distracciones. Cuando éstas ocupan la cabeza, el corazón no está listo para ver la llegada del Señor. ¿Cuáles son las distracciones o preocupaciones que has tenido en esta última temporada?

Para orar:”Ya es hora de despertar del sueño”

Sábado (7 de diciembre)

Para reflexionar:

Durante esta semana has intentado ser consciente que tu misión es velar, vigilar, estar atento porque todos tendemos a dormirnos. Pide a Jesús luz para estar espabilado y saber descubrirlo en tu vida y en la de los demás.

La misión más importante: EL CENTINELA[3].

Cerca de la frontera de un país muy lejano, perdido en medio del desierto, se alzaba un pequeño castillo. De cuando en cuando, paraban en él las caravanas, o, acaso, algún caminante solitario pernoctaba. Pero la vida del castillo era muy monótona y apenas sucedía nada que hiciese distinto un día de los otros.

Una mañana llegó un mensaje del rey: «Estad preparados, porque se nos ha hecho saber que Dios va a visitar nuestro país y tal vez pasará por vuestro castillo. Debéis preparaos para recibirlo». Las autoridades del castillo se dispusieron a cumplir la real orden. Mandaron llamar al centinela. Le encomendaron que a partir de aquel día no perdiese de vista el desierto, y tan pronto como observase alguna señal de la llegada de Dios se lo comunicasen.

El centinela recibió el encargo; nunca le habían confiado una misión tan importante. Firme sobre la torre, con los ojos bien abiertos atisbaba continuamente el horizonte a la espera del más pequeño indicio. «¿Cómo debe ser Dios? ?pensaba?. Seguramente vendrá con una gran comitiva, y lo podré distinguir de lejos… Tal vez aparecerá de pronto, acompañado de un poderoso ejército … ».

Con este presentimiento, no pensaba en nada más, y se pasaba los días y las noches en la cima de la torre. Transcurrió el tiempo, y poco a poco todos fueron olvidando el mensaje de Dios. Hasta el rey llegó a perder interés. En el castillo, los oficiales y soldados se cansaron de esperar aquella visita, y no hablaban ya de ella. Sólo el centinela se mantenía despierto, esperando, siempre esperando, bajo el sol y bajo la lluvia. Veía llegar caravanas y ejércitos; pero ninguno de ellos era el cortejo de Dios. A veces, cansado de mirar, se preguntaba si todo aquello no había sido un engaño… «¿Por qué va a venir Dios? Y aunque viniese, ¿iba a pasar por este castillo tan insignificante?». Pero la esperanza acababa por disipar todas sus dudas. Y seguía oteando incansablemente los horizontes…

Pasaron los meses y los años. El centinela se hacía viejo y los ojos se le ofuscaban. Con frecuencia tenía que sentarse porque las piernas ya no le sostenían. Todos los soldados, uno tras otro, habían abandonado el castillo, por la nostalgia de la ciudad, y el centinela se había quedado completamente solo. Un día se levantó para observar el desierto y advirtió que apenas podía moverse. Supo que se hallaba próximo a la muerte y una gran tristeza le invadió el alma: «He permanecido toda la vida esperando la visita de Dios y tendré que morir sin haberlo visto» ?exclamó con dolor?. Pero justo entonces oyó una voz a su lado: «¿Es que no me conoces?». Asombrado, el centinela se giró e intuyó que Dios había llegado. Lleno de alegría, le dijo: «¡Oh ya estás aquí! ¡Me has hecho esperar tanto… ¿Por dónde has venido, que no te he visto?». «Siempre he estado cerca de ti ?replicó Dios con dulzura- desde el día que decidiste esperarme. Siempre he estado aquí, a tu lado, dentro de ti. Has necesitado mucho tiempo para darte cuenta, pero ahora ya lo sabes. Este es mi secreto: sólo los que esperan pueden verme … ».

La voz calló y el centinela sintió una inmensa felicidad. Abrió los ojos y volvió a seguir con la vista, lentamente, amorosamente, el horizonte.

Para orar: “Es hora de despertar”

¿A QUIÉN ESCUCHAS?

Inmaculada Concepción

(8 de diciembre)

Nuestra vida:

Nos pasamos el día oyendo mensajes. Al levantarte pones la radio, música o la televisión y comienzan a llegarte mensajes. Sales de casa y durante un montón de horas, en clase o en el trabajo, a tu cabeza llegan palabras incontables que te transmiten un contenido que debes aprender o una orden que debes ejecutar. Ruidos, sonidos, palabras y hasta voces que son como una música a la que el oído se acostumbra y que te mantiene en algo semejante a un letargo y que te hace inmune a lo que ocurre a tu alrededor. Oyes continuamente, pero, de repente, un mensaje es distinto. Pueden ser las palabras de un amigo o un montón de signos, para mucha gente ininteligibles, que llegan a tu móvil y sales del sueño. Has comenzado a escuchar. Estas palabras tienen importancia para ti. Tu vida y tus sentimientos se mueven al escucharlas.

Escuchamos la Palabra de Dios: Lucas 1, 26-38.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha con­cebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Y la dejó el ángel.

Volvemos a la vida:

No creas que sólo te mueven los mensajes de quienes te importan. No es así. Tu vida se está moviendo por una fuerza que supera y que está por encima de tu libertad. Tú estás escuchando y haciendo caso a mensajes que nos hablan de prestigio, de consumo, de diversión mientras se pueda, de mínimo esfuerzo, de que no merece la pena comerse la olla, de la vida es para vivirla, de sálvese quien pueda, de evita el esfuerzo, de elimina lo que no te sea rentable, de ve a tu bola, de …

“El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada… la virgen se llamaba María”. Dios envió un mensajero y un mensaje. Era una palabra dirigida a María y María escuchó. “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Era la palabra de Alguien que se sabía a su lado, que la llenaba de bendiciones y que la invitaba a la alegría. María escuchó un mensaje que la hacía entrar en la plenitud de sus posibilidades. Siendo una chica sencilla, era una privilegiada por puro regalo de Dios. Así, cuando María escuchó la noticia descubrió quién era verdaderamente. Había escuchado una palabra que le indicaba con claridad, como si fuera un plano de cuento de piratas, dónde estaba el tesoro más grande para ella.

Para cada uno el Padre también tiene un tesoro que podemos conseguir: nuestra felicidad.

Tenemos que elegir entre este mensaje y los otros que contínuamente nos llegan y ante los que sucumbimos.

Oramos:

María, Virgen del Adviento:

enséñanos a preparar el camino a Jesús

como tú lo preparaste.

Enséñanos a liberar nuestro corazón

de todas las ataduras que lo esclavizan,

para poder escuchar nuestra propia anunciación

y responder nuestro sí sincero y comprometido

al Dios que nos creó para hacer su voluntad.

Enséñanos a vaciar el corazón de nuestros gustos,

nuestras cosas y proyectos,

para dejarlo libre para los deseos de tu Hijo

y poder responderle como tú:

«Aquí está la esclava de mi Señor».

Enséñanos a estar siempre disponibles

a la voluntad de Cristo sobre nuestras vidas,

para poder decir a Dios como tú dijiste:

«Hágase en mí según tú quieres».

Enséñanos a olvidarnos de nosotros mismos

como tú te olvidaste de todo,

para salir en ayuda de tu prima Isabel;

que nos olvidemos del ansia de ser felices

y busquemos sólo en nuestra vida

la felicidad de hacer felices a los demás.

Enséñanos a preparar el camino a Jesús

haciendo sitio en la posada de nuestro corazón

a quienes no encuentran corazones donde habitar,

a quienes no encuentran personas en quien confiar,

a quienes necesitan un hermano con quien hablar,

a quienes son despreciados por no ser como los demás,

a quienes buscan un poco de escucha y comprensión.

Enséñanos a emprender el camino hacia los demás

sin esperar siquiera que nos lo pidan,

que el nombre de nuestro amor sea el servicio

y la cara de nuestro cariño sea la ayuda,

que aprendamos que amar es entregarnos,

sin reservas y sin contraprestaciones, a los demás.

María, Virgen del Adviento,

enséñanos a preparar el camino a Jesús,

guíanos hacia el Belén de nuestra vida

donde engendremos a Jesús en nuestro corazón

y lo trasplantemos con nuestro ejemplo

al corazón de cuantos necesitan al Salvador.[4]

Para reflexionar y orar durante la semana:

Lunes (9 de diciembre)

Para reflexionar:

Para escuchar a Dios es muy importante hacer silencio fuera y dentro de ti y preguntar ¿Señor, qué tienes que decirme hoy a mí?

Para orar: “María, Virgen del Adviento”

Martes (10 de diciembre)

Para reflexionar:

Muchas veces vivimos, sin darnos cuenta, a las órdenes de determinados mensajes que nos llegan. Algunos son: “Tener es más importante que ser”o “Consumir es mejor que renunciar”

¿Conoces a gente que viva desde estos mensajes? ¿Vives tú desde ellos? ¿Pueden dar la felicidad?

Para orar:

María, madre de la escucha[5]

María, Madre del corazón lleno de Dios,

danos tu misma apertura al Padre,

para dejar que Dios entre en nuestro corazón.

Danos tu confianza para fiarnos de Dios

y dejar nuestra vida en sus manos.

María, Madre de los oídos bien abiertos,

abre los oídos de nuestro corazón

a la Palabra de Dios que nos habla

en las necesidades de los que nos rodean

y en las cualidades que Él nos ha regalado

y nos llama, como a ti, a hacer su voluntad.

María, Madre de la entrega a Dios,

enséñanos a darnos con generosidad al Señor,

que está presente en los más pequeños

a los que debemos amar con nuestra ayuda.

María, Madre esclava del Señor,

enséñanos a no pertenecer a nuestro capricho,

a no dejarnos llevar por las apetencias

y por lo más bajo de nosotros mismos,

para poder pertenecer sólo a Dios

y ser sus instrumentos en nuestro mundo.

María, Madre del corazón siempre dispuesto,

danos tu misma disponibilidad

para ayudar desinteresadamente y con alegría

a los que necesitan nuestro apoyo

y nuestra presencia amiga.

María, danos tu misma fuerza de voluntad

para salir con prontitud al encuentro

de los que están necesitando de nosotros,

sin poder o atreverse a pedir ayuda.

María, Madre atenta de Caná

danos tu misma solicitud y preocupación

para estar pendientes de los que no tienen

el vino de la alegría, de la esperanza y del amor

y poder saciarles de esa felicidad

que sólo da el vino bueno de tu Hijo Jesús.

Miércoles (11 de diciembre)

Para reflexionar:

Se dice también hoy: “Ganar es lo importante sin que tenga demasiada importancia los medios o quienes caigan por el camino”, “aparentar es más que ser”, ¿están presentes estas ideas en el ambiente en el que te mueves? ¿Vives tú desde estas ideas?

Para orar: “María, Virgen del Adviento”

Jueves (12 de diciembre)

Para reflexionar:

“Disfruta el presente y no pienses demasiado” o “ve a tu bola y sobre todo diviértete”. También estos mensajes nos llaman, como cantos de sirena. ¿Te parece normal vivir así hoy? ¿Es lo mejor vivir así?

Para orar: “María, madre de la escucha”

Viernes (13 de diciembre)

Para reflexionar:

María tuvo otra manera de entender la vida: la pobreza, la escucha de la voz de Dios, la disponibilidad, el servicio, la sencillez, la justicia,… ¿En qué medida sus planteamientos coinciden con los tuyos?

Para orar: “María, Virgen del Adviento”

Sábado (14 de diciembre)

Para reflexionar:

¿Para qué te ha servido lo que has pensado en esta semana? ¿Crees que estás siendo más consciente de las voces a las que en realidad haces caso? ¿A quién quieres escuchar de verdad?

Para orar:

María, tú escuchaste con el corazón abierto

todas las palabras de salvación de Jesús

y las meditaste con amor dentro de tu corazón

hasta llegar a comprender todas las razones de Dios.

También nosotros queremos escuchar a Jesús,

pero nos distraen mucho otros mensajes del mundo.

Abre nuestro corazón al Evangelio

para que Jesús se convierta en el eje de nuestro sentir

y aprendamos a dar siempre la razón en nuestra vida a Dios.[6]

¿QUIÉN ERES?

Tercer Domingo de Adviento

(15 de diciembre)

Nuestra vida:

Todos tendemos a identificar a quien tenemos delante si queremos entablar una relación, por mínima que sea, con él. ¿Quién es? Preguntamos si no lo sabemos. Es “fulanito” nos dicen al presentarnos a alguien. No sería esto absolutamente necesario de principio, pero, sin embargo, pasado un tiempo de conversación o de relación con alguien determinado se construye en nuestra mente una idea más o menos perfilada de la persona en cuestión. En esta idea el nombre, las características externas, su trabajo,… no son posiblemente los elementos más importantes. A medida que tenemos un conocimiento más profundo de la otra persona, otros aspectos ocupan el papel principal. Lo mismo tendríamos que hacer con nosotros mismos. Es fundamental que cada uno tengamos respuesta para la pregunta ¿quién soy yo? El contenido no puede ser el nombre, las aficiones, o lo externo. En la respuesta a esta pregunta ha de estar lo más importante de nuestra persona.

La Palabra de Dios: Juan 1, 6-8. 19-28.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

Los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran:

­ ¿Tú quién eres?

El confesó sin reservas:

­ Yo no soy el Mesías.

Le preguntaron:

­ Entonces, ¿qué?, ¿eres tú Elías?

Él dijo:

­ No lo soy.

­¿Eres tú el Profeta?

Respondió:

­ No.

Y le dijeron:

­¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?

Él contestó:

­Yo soy “la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor“(como dijo el profeta Isaías).

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:

­ Entonces ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?

Juan les respondió:

­ Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando

Volvemos a la vida:

“¿Quién eres?”, preguntaron a Juan el Bautista. Juan vivía en el desierto, había optado por un estilo personal de tal austeridad que llamaba la atención. Parecía alguien profundo, un santo quizás, alguien enviado por Dios. Predicaba la conversión del corazón y el bautismo. Sin duda era alguien especial. ¿Sería el Mesías enviado por Dios? ¿En qué medida había que seguirlo?… Para aclararse, lo mejor es preguntar: ¿quién eres? La pregunta era por el sentido de su vida, por su misión, por su tarea, por quien le sostenía,… Juan dijo: “Yo soy una voz”. Un sonido que transmite un mensaje. Yo soy un dedo que indica un camino, yo soy una señal que recomienda prepararse para quien ha de llegar. “Yo soy –respondió Juan- muy poca cosa, el importante de verdad es aquel al que yo anuncio. Soy su telonero. Un telonero tan insignificante ante Él que no merezco ni desatarle la correa de la sandalia (tarea que correspondía a los siervos).

Parece que Juan tenía muy claro quién era y sobre todo quién era en relación a Jesús. Así se definió él.

Hoy te toca definirte a ti. ¿Quién eres tú? ¿Quién eres tú en relación a Jesús? Si deseas que este Adviento sea un tiempo en el que te prepares de verdad para el encuentro con Jesús, tendrás que descubrir qué es ahora en tu vida lo importante y en qué medida el Señor forma parte de lo esencial.

Oramos:

En la encrucijada de mi vida.

Señor, empiezo a caminar por mi cuenta

y tengo que elegir un camino y acertar en él.

El mundo me ofrece sus caminos, faciles, fascinantes:

camino del dinero, de la diversión,…

Aprovechar, sacar partido, vivir,…

Frente a esto tu me ofreces otro camino,

Me initas a seguir el camino del amor.

Amor que es entrega de la vida

que es redención del oprimido,

establecimiento de la justicia, de la fraternidad.

Amor que es sinceridad, verdad, alegría y perdón,

amistad, grupo, comunidad.

Amor que salva y da sentido a la vida.

Amor que reconoce a Dios como Padre

que reconoce a todos los hombres como hermanos.

Aquí estoy, Señor, con esta edad que tú me das,

abierto el corazón a tu llamada.

Dame valor para seguir tu camino.

Para reflexionar y orar durante la semana:

Lunes (16 de diciembre)

Para reflexionar:

Las voces a las que hacías caso y que descubrías la semana pasada pueden darte pistas sobre quién estás siendo tú en este momento o sobre quién has estado siendo tú en los últimos meses. ¿Cuáles han sido en tu vida concreta los valores importantes? Intenta definirlos.

Para orar: “En la encrucijada de mi vida”

Martes (17 de diciembre)

Para reflexionar:

Analiza hoy tu relación a Jesús en esta última época. ¿Qué lugar ha ocupado en tu vida? ¿Cuánto tiempo le has dedicado? ¿Cuáles de sus valores has intentado vivir?

Para orar: “En la encrucijada de mi vida”

Miércoles (18 de diciembre)

Para reflexionar:

Descubre en este día los aspectos más positivos de tu vida, de tus actitudes, de tus comportamientos. ¿Qué es lo que más te gusta de ti mismo y de tu forma de ser?

Para orar: “En la encrucijada de mi vida”

Jueves (19 de diciembre)

Para reflexionar:

Sitúate en lo que crees que los demás piensan de ti. ¿Qué aspectos de tu vida valoran los demás más en ti? ¿Qué actitudes o comportamientos de los que tú tienes consideras que molestan más a los demás?

Para orar: “En la encrucijada de mi vida”

Viernes (20 de diciembre)

Para reflexionar:

El evangelista San Juan definió a Juan el Bautista como “testigo de la luz”: aquél que ha visto, aquél que ha experimentado la alegría de encontrar a Alguien que ha llenado su vida y que intenta comunicarla a otros para que la misma luz les llegue. ¿Es Jesús para ti Alguien que ilumina, que da alegría a tu vida? ¿Intentas comunicarlo a los que tienes cerca?

Para orar:

Nos pusiste, Señor, en esta tierra

como luz, como hoguera abrasadora,

a nosotros que apenas mantenemos

encendida la fe de nuestras almas.

Nos dejaste, Señor, como testigos,

como anuncio brillante entre las gentes,

a nosotros, tus amigos vacilantes.

No te oíran si nosotros nos callamos,

si tus hijos te apartan de sus labios.

No verán el fulgor de tu presencia

si tus fieles te ocultan con sus obras.

¡Ay de aquel que no siembre a manos llenas,

el que guarda en su pecho tus regalos,

el que deja a los ciegos con su noche

y no da de comer a los hambrientos!

¡Ay de aquel que no grita tu evangelio,

el que calla detrás de sus temores,

los que buscan tan solo los negocios

olvidando dar la vida a tu mensaje!

Fortalece, Señor, nuestra flaqueza.

Que tus siervos anuncien tu palabra.

Que resuene tu voz en nuestra boca.

Que tu luz resplandezca en nuestras vidas.

Tú serás fortaleza de tu pueblo,

la victoria del hombre desvalido.

Con tu ayuda serán irresistibles

tus testigos dispersos por la tierra.

Sábado (21 de diciembre)

Para reflexionar:

En Juan el Bautista era clarísimo su estilo de austeridad y de humildad. ¿Necesitas mucho para vivir? ¿Qué te sobraría de las cosas que tienes? ¿Eres capaz de reconocer lo bueno de los demás y al mismo tiempo tus fallos y carencias? Considera finalmente que te ha aportado tu reflexión de esta semana.

Para orar: “Nos pusiste, Señor, en esta tierra”

¿CUÁL ES EL PROYECTO DE DIOS SOBRE TI?

Cuarto Domingo de Adviento

(22 de diciembre)

Nuestra vida:

¿Qué haces? ¿A quién escuchas? ¿Quién eres? A las tres preguntas has intentado responder durante estas semanas de Adviento. Dentro de dos días celebramos Navidad. Todo está ya preparado. Incluso tú puedes estar ya de vacaciones, si eres estudiante. Rozamos con los dedos Nochebuena. Seguro que hoy encontraremos montones de detalles que nos recuerden que un gran día está a punto de llegar. En medio de todo esto, tú puedes ir teniendo claro qué puedes hacer para percibir la llegada del Señor; puedes haber descubierto que necesitas escuchar más su voz; puedes haber llegado a ser conscientede quién eres y de dónde estás en relación con Dios; … pero, ¿qué quiere Él de ti? ¿Qué proyecto tiene Él sobre ti? ¿Qué espera Él de ti?

La Palabra de Dios: Lucas 1, 26-38.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha con­cebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Y la dejó el ángel.

Volvemos a la vida:

Repetimos evangelio. Es la segunda vez que lo vemos en este tiempo. ¿Tan importante será?

El ángel dijo: “No temas,… concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús…” María, aquella chiquilla que escuchó la voz de Dios recibe una tarea: “concebirás,… darás a luz,… podrás por nombre….” El Señor quería de ella algo muy importante: que fuera la madre de su Hijo. María no se cierra a la llamada, simplemente pregunta cómo se realizará y Dios pone los medios. Escuchó, se puso a tiro, el Padre la eligió y le encargó una misión.

Como María tú estás en actitud de escucha y como para María, el Padre tiene para ti una misión. Él quiere algo de ti. Te llama para un encargo concreto y te dice “no temas” porque, seguramente, al descubrir lo que quiere de ti te de miedo y desees hacer oídos sordos. Escucha la voz y no temas. Él te garantiza la felicidad, sin evitarte las dificultades, en la tarea que te dé.

¿Te llama el Señor a una entrega más generosa de tu vida? ¿Te llama a un seguimiento más radical de su persona? ¿A qué te llama? No te tapes los oídos porque hay un mensaje para ti. María te ayudará a entenderlo y a responder.

Oramos:

El sí de María[7]

María, tú que esperaste la llegada el ángel

unida fuertemente a Dios en la oración.

Enséñanos a buscar la voluntad de Dios

leyendo junto a Él los acontecimientos de cada día.

María, tú que te asustaste al oír el saludo del ángel,

pero mantuviste la calma para preguntar y decidir.

Enséñanos a calmarnos en los momentos de duda,

danos confianza en Dios para superar todas las dificultades.

María, tú que escuchaste al ángel con el corazón abierto,

dispuesta a todo con tal de hacer la voluntad de Dios.

Enséñanos a escuchar a Dios en la oración y en la vida

con el corazón abierto de par en par a su voluntad.

María, tú que no necesitaste todas las seguridades

para responder un Sí valiente a Dios.

Enséñanos a lanzarnos al vacío de los brazos de Dios

confiando que su voluntad es lo mejor para nosotros.

María, tú que te declaraste esclava de Dios

para mostrar tu total disponibilidad a Él.

Enséñanos que somos instrumentos de Dios,

que hemos de esforzarnos en ser cada día más perfectos

para cumplir la misión que Él nos tiene encomendada.

Para reflexionar y orar durante la semana:

Lunes (23 de diciembre)

Para reflexionar:

Los días previos al parto la futura madre es el centro de atención del resto de la familia. Mira hoy a María. Escúchala, tiene algo que decirte.

CARTA DE MARíA A UN JOVEN

Querido hijo:

Te escribo como madre porque creo que eres bueno, pero estás lleno de dudas, sin saber qué hacer ni qué camino tomar, en medio de un mundo que tan pronto se te antoja maravilloso como un mar de ínjusticias y sufrimientos.

Lo primero que quiero decirte es que Dios te ama y se preocupa continuamente por ti y que me ha encargado que te cuide como madre. Puedes contar con nosotros siempre, no importa lo que pase, ni lo que pienses. Aun antes de que tú nos pidas ayuda, ya estaremos ayudándote en tu caminar por la vida.

Desde aquí, desde el seno de Dios, las cosas se ven mucho más claras. Se ve la verdad de la vida y el mundo y veo el camino que Dios proyectó para ti.

El mundo te dice que hay que mirar las cosas desde arriba, porque sólo el que tiene dinero, fama y poder está cerca de la felicidad. Sin embargo, recuerda que mi Hijo, que es el Hijo de Dios, nació abajo, entre la gente sencilla, humilde y pobre; y desde abajo comenzó a construir el Reino de Dios con la única fuerza de su amor. Dios te necesita con un corazón grande y sensible, con unos ojos bien abiertos, capaces de ver la vida como la vemos aquí.

Entonces entenderás que Dios te es imprescindible, que lo necesitas más que el aire que respiras. Desearás escucharle, hablarle, sentirte cerca del Él en la oración, porque es el motor que te impulsa y la fuerza que te anima.

Entonces comprenderás que la humildad y la sencillez son la llave que abre las puertas de todos los corazones. Te darás cuenta de que, cuanto más te olvides de ti mismo y vivas para los demás, más feliz serás, porque estarás más lleno de Dios.

Te olvidarás de las cosas que la sociedad de consumo te ofrece y, cuando tengas que usarlas, lo harás sin rendirles el corazón, porque tu corazón le pertenece a Otro y tu tesoro está lleno de otra clase de riquezas.

Sentirás que tu vida se llena de sentido y caminarás por ella en busca de tu meta, que está aquí en el mundo y sobre todo aquí en el cielo.

Trabajarás por hacer un mundo mejor hasta consumir tus fuerzas y al final, cuando veas que la labor te sobrepasa, entenderás que estás trabajando en la obra de Dios. Y que tú sólo eres un obrero en ella, incapaz de entenderla del todo y de terminarla, pero seguro de que se acabará y la disfrutarás con todos los otros.

Como ves, el camino no es fácil, ni mucho menos, pero tampoco es imposible. Te lo digo yo, que lo seguí la primera, justo tras mi Hijo. Me dirás que lo tuve fácil, por ser la madre del Hijo de Dios, pero no es cierto. Dios no me lo puso nada fácil. Yo también tuve que buscar constantemente su voluntad. Desde que le dije el sí anduve en búsqueda y en inquietud constante. A mí también me costó aprender a ver las cosas desde Dios. Me costó reconocer al Hijo de Dios en el pesebre y sobre todo en la cruz. Hasta que comprendí que el arma de Dios es el amor y que no hay mayor amor que dar la vida por los demás.

Querido hijo, te he mostrado mi camino. Ya sabes lo que has de hacer si quieres ser un hijo digno de tu madre, que te quiere siempre.

María, tu madre del cielo.[8]

¿Qué te sugieren las palabras de María?

Para orar: “El sí de María” .[9]

María, tú que aceptaste todos los peligros

que tu Sí pudiera acarrearte, confiando ciegamente en Dios.

Enséñanos a aceptar el riesgo de nuestro sí,

danos fuerzas para vencer el miedo al qué dirán,

danos confianza para aceptar ser distintos sin vacilar.

María, tú que mantuviste tu Sí por siempre

en medio de la espera, la duda y el dolor.

Enséñanos a decir sí cada día de nuestra vida,

sin que nada ni nadie nos aparte del amor de Dios.

María, tú que guardaste todo lo que sucedía en tu corazón

y lo meditaste frente a Dios para comprenderle mejor.

Enséñanos a leer la Palabra de Dios en nuestra historia

y a saber entender los renglones, rectos o torcidos de Dios.

Martes (24 de diciembre)

Para reflexionar:

Esta noche recordamos el nacimiento de Jesús.

Un cuento de Navidad[10] Por: Paulo Coelho,

“Siempre está viva la fe en el corazon de los hombres…” Dijo el sacerdote al ver la iglesia llena. Eran obreros del barrio más pobre de Río de Janeiro, reunidos esa noche con un solo objetivo común: la misa de navidad. Se sintió muy confortado. Con paso digno, llego al centro del altar.

a, b, c, d,…

Era, al parecer, un niño el que perturbaba la solemnidad del oficio. Los asistentes se volvieron hacia atrás, algo molestos.

a, b, c, d,…

¡Para! – dijo el cura.

El niño pareció despertarse de un trance. Lanzó una mirada temerosa a su alrededor y su rostro enrojeció de vergüenza.

¿Qué haces? ¿ No ves que perturbas nuestras oraciones ?

El niño bajó la cabeza y unas lágrimas se deslizaron por sus mejillas…

¿Dónde está tu madre ? – insistió el cura.

¿No te ha enseñado a seguir la misa ?

Con la cabeza baja el niño respondió: Perdoname padre, pero yo no he aprendido a rezar. He crecido en la calle, sin padre ni madre. Hoy, como es navidad, tenía la necesidad de conversar con Dios. Pero no sé cuál es la lengua que ÉL comprende, por eso digo solo las letras que yo sé. He pensado que, allá arriba, ÉL podría tomar esas letras y formar las palabras y las frases que le gusten.

El niño se levantó.

Me voy – dijo – .No quiero molestar a las personas que saben tan bien como comunicarse con Dios.

Ven conmigo – le respondió el sacerdote. Tomó al niño por la mano y lo condujo al altar. Después se dirigió a los fieles: “Esta noche, antes de la misa, vamos a rezar una plegaria especial. Vamos a dejar a Dios que escriba lo que ÉL desea oir. Cada letra corresponderá a un momento del año, en el que lograremos hacer una acción, luchar con coraje para realizar un sueño o decir una oración sin palabras. Y le pediremos que ponga en orden las letras de nuestra vida. Vamos a pedir en nuestro corazón que esas letras le permitan crear las palabras y las frases que a ÉL le agraden”.

Con los ojos cerrados, el cura se puso a recitar el alfabeto.Y, a su vez, toda la iglesia repitió: a, b, c, d,…

Para orar:

Es Navidad[11]

Siempre que amamos es Navidad.

Navidad es partir y compartir.

Navidad es nacer para los demás.

Navidad es darse y recibir.

Navidad es paz y amistad.

Navidad es fiesta y alegría.

Navidad es tener ojos y corazón de niño.

Navidad es creer en la vida,

porque Dios la ha bendecido.

Navidad es cantar: “Gloria a Dios en el cielo

y en la tierra paz

a los hombres de buena voluntad,

porque Dios los ama”.

Navidad es ver, oír y tocar

al Dios eterno que se hace carne mortal.

Navidad es amor y amar.

Navidad es el encuentro entre lo inmenso y lo pequeño.

Navidad es sencillez y silencio.

Navidad es el milagro de amor de un Dios

que es infinito y se hace niño indefenso.

Navidad es acoger al Dios que nace

y cuidarle en los más pobres.

Navidad es cada vez que un enfermo

presta a Cristo su cuerpo

para que siga redimiendo a los hombres.

EL ENCUENTRO

Natividad del Señor

(miércoles, 25 de diciembre)

Nuestra vida:

Hoy es Navidad. Es un día especial. Tan especial que mucha gente no tendrá tiempo ni ganas de dedicar un ratito a Aquél que es el centro de esta historia. Tú sí has querido reservar hoy un tiempo para el encuentro con Jesús. Durante unas semanas has estado preparándote para vivir con intensidad estos días y claro, Navidad no podía pasar desapercibida para ti. Es cierto que hoy recordamos el nacimiento de Jesús, su encuentro con los hombres y de los hombres con Él. Sin embargo lo importante de este día es que podemos encontrarnos con el Dios-hecho-Hombre y además podemos caer en la cuenta de lo que ha supuesto para otras personas encontrarse con Él, de tal modo que a todos nos enseñe qué elementos no debemos olvidar nunca para vivir un auténtico encuentro con Jesús.

La Palabra de Dios: Lucas 2, 15-20 (Evangelio de la misa de la aurora)

Cuando los ángeles los dejaron, los pastores se decían unos a otros: “Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor”. Fueron corriendo y encontraron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Volvemos a la vida:

Hoy puedes encontrarte con Jesús y seguramente en muchos momentos has vivido la experiencia de sentirte cerca de Él. Una experiencia de encuentro que te ha llenado de alegría. El texto que hemos leído del evangelio de Lucas nos presenta la historia de unos pastores que fueron los primeros en encontrarse con Jesús. Escucharon la voz de Dios que les comunicó una buena noticia. Buscaron, con prisas, corriendo, dejando lo que hacían , a Aquél de quien les habían hablado. Y lo encontraron como les habían dicho. Tras el encuentro con Jesús los pastores comunicaron a otros lo que han visto y, sobre todo, alaban y dan gloria a Dios por aquello que habían visto y oído.

Tú te has encontrado con Jesús y deseas seguir encontrándote con Él. Él es el que ha de marcar tu hacer, tu escucha, tu ser y tu proyecto de vida. Todo lo que estas semanas has meditado ha debido preparar tu corazón para abrirte a su presencia. Has oído y debes seguir oyendo hablar a quienes te manifiestan la voz de Dios; has buscado y debes buscar siempre en tu vida la presencia de Dios; te has encontrado y debes seguir encontrándote contínuamente con Él. Has comunicado y debes seguir comunicando siempre a otros lo que tú has visto y oído; y, finalmente, has dado gloria a Dios y debes seguir haciéndolo porque tu encuentro con Jesús es obra gratuita de su amor. Hoy es un día para el encuentro. Disfrútalo.

Oramos:

Imagínate contemplando a ese bebé que es el Hijo de Dios. Contempla su pobreza, su pequeñez, su dependencia, … ¿qué te sugiere esa imagen? ¿Qué te sale del corazón en este momento?

La luz de la Navidad[12]

La luz de Navidad nos llama también a nosotros,

Jesús, hermano, hijo de María, Hijo de Dios.

Nos llama como llamó a los pastores.

Porque en Belén,

en tu carne tan débil, en tu rostro de niño

que aún no ha aprendido a mirar al mundo,

nosotros vemos reflejado todo el amor de Dios.

En tu carne está el amor, la ternura,

la esperanza confiada que sólo Dios es capaz de dar.

En tu carne Dios se ha hecho uno de los nuestros,

y eso es lo más grande que nadie haya podido nunca

llegar a soñar.

Contemplándote acostado en el pesebre,

acompañado del amor de María y José,

ponemos en tus manos nuestras ilusiones y temores,

nuestro deseo de fidelidad y también nuestro mal.

Y queremos poner también al mundo entero:

a los que más queremos y a los que no conocemos,

a los de cerca y a los de lejos;

y sobre todo, a los que más sufren.

Jesús, hermano, hijo de María, Hijo de Dios,

llena el mundo entero con el calor de tu amor.

Para reflexionar y orar durante la semana:

Jueves (26 de diciembre)

Para reflexionar:

Recuerda los momentos en los que con más atención has escuchado la voz de Dios. ¿Quién te la transmitió? ¿Qué fue lo que el Padre te decía? ¿Hacia dónde te orientaba?

Para orar: “Es Navidad”

Viernes (27 de diciembre)

Para reflexionar:

Mira tu vida y descubre las ocasiones en las que has comunicado a otros que Dios para ti es importante. Hoy, tal vez alguien cerca de ti está esperando que tú, como hicieron los pastores, comuniques lo que ha supuesto para tu vida encontrarte con Jesús.

Para orar: “La luz de la Navidad”

Sábado (28 de diciembre)

Para reflexionar:

“Los pastores daban gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído”. Alaba hoy a Dios porque te has encontrado con Él, o mejor, porque Él se ha encontrado contigo.

Para orar: “Es Navidad”

UN ENCUENTRO QUE ASUSTA

Domingo de la Sagrada Familia

(29 de diciembre)

Nuestra vida:

Pedro es un chico que durante el bachillerato se planteaba seguir en serio a Jesús. Había algo en Jesús que le atraía. Aparentemente hacía lo de cualquier joven de su edad: se divertía, estaba en clase, estudiaba, hacía deporte, … Además de todo eso, sacaba tiempo para asistir semanalmente al grupo de jóvenes de su comunidad y oraba casi diariamente. Incluso en verano vivió una experiencia de servicio a personas que necesitaban ayuda. ¡Qué bien se sentía! Descubría sus límites y también sus posibilidades. Estaba feliz. Un buen día una idea comenzó a rondar por su cabeza: “¿querrá el Señor algo más de mí? ¿Cuál será su plan para mi vida?” Durante unos meses se comía la cabeza y cuando surgía la idea de que Jesús lo podía estar llamando a ser sacerdote, se comenzaba a pensar en otra cosa para evitarla. Habló con el animador de su grupo y con su cura. Parecía claro que había signos de llamada de Jesús, pero él se resistía. “Es mucho compromiso –se decía – ¿cómo voy a embarcar mi vida en esta historia? ¿Y si luego me equivoco? No tengo fuerza”.

La Palabra de Dios: Lc 2, 22-40.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor.

(De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”) y para entregar la oblación como dice la ley del Señor: “un para de tórtolas o dos pichones”.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu Santo, fue al templo. Cuando entraban con el Niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

“Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz: porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel.”

José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo diciendo a María, su madre: “Mira: éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasará el alma”….

Volvemos a la vida:

Un anciano, un hombre de Dios, es capaz de ver en Jesús algo más que un bebé. Así cuando sus padres le llevan al templo, se dirige a ellos y les dice el sentido de la vida de aquel niño: “será luz para alumbrar a las naciones”. Será una bendición de Dios para muchos y, sin embargo, esa misma bendición supondrá para su madre una espada de dolor: “y a ti una espada te traspasará el alma”. María se encontró con el Padre, se puso a su disposición y eso acarrearía sobre la humanidad la salvación, pero para ella sería una tarea dura. Los encuentros con Jesús, la relación con Él puede y debe ayudarnos a descubrir nuestra misión en la vida. Nos puede asustar, como le pasó a Pedro, nos pueden echar para atrás las dificultades,… y el Señor nos llama a superarlas y a arriesgarnos. Hoy es el domingo de la Sagrada Familia. Jesús aprendió a asumir su tarea desde el testimonio de María y de José. Damos gracias hoy al Padre por nuestras familias y porque en ellas recibimos constantemente ejemplos de entrega que no está exenta de sacrificios.

¿En algún momento la relación con Jesús te ha complicado la vida? ¿Está dispuesto a que te la complique más?

Oramos:

Señor Jesucristo,

nos da miedo gastar la vida.

Pero la vida tu nos la has dado para gastarla;

no se la puede economizar en estéril egoísmo.

Gastar la vida es trabajar por los demás.

Aunque no paguen;

hacer un favor al que no va a devolverlo;

gastar la vida es lanzarse aún al fracaso,

si hace falta, sin falsas prudencias;

es quemar las naves en bien del prójimo.

Somos antorchas

que sólo tenemos sentido

cuando nos quemamos:

solamente entonces seremos luz.

Líbranos de la prudencia cobarde,

la que nos  hace evitar el sacrificio

y busca la seguridad.

Entrénanos, Señor, a lanzarnos

a lo imposible.

Porque detrás de lo imposible

está tu gracia y tu presencia:

no podemos caer en el vacío.

Para reflexionar y orar durante la semana:

Lunes (30 de diciembre)

Para reflexionar:

Piensa hoy en personas que han sido para ti ejemplo de seguimiento de Jesús y que para ello han sido valientes, han arriesgado y no se han echado atrás.

Para orar: “Señor Jesucristo”

Martes (31 de diciembre)

Para reflexionar:

Seguramente tendrás muy claro lo que vas a hacer esta noche. Es una noche especial y de forma especial vas a vivirla. Merece la pena que tengas un momento para dar gracias a Dios por el año vivido y para pedir perdón por lo que en él no supiste vivir.

Para orar:

Palabras para acabar el año[13].

Gracias, Señor:

Por haber llegado al final de este año

creyendo, confiando y amándote.

Fueron muchas veces las que animaste mi fe,

las que corriste a mi encuentro, al volver de mis escapadas.

Siempre sentí el calor de tu mano, aún en plena oscuridad.

Gracias, también, por esa otra fe que he conservado,

la fe en mis hermanas y hermanos.

Gracias por las ayudas, la compañia y la alegría que me han brindado.

Gracias por tantos ojos como me miraron con ternura.

Gracias por tantas manos como se adelantaron a estrechar la mía.

Gracias por tantos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron.

Gracias por tantos oídos que me escucharon.

Gracias, Señor, por tanto como he recibido;

que no fueron méritos míos, sino dones tuyos…

Gracias por el mérito que me estimuló.

Gracias por la salud que me sostuvo.

Gracias por el trabajo que desempeñé,

y por el descanso de que disfruté.

Gracias por aquel fracaso y aquella desilusión.

Perdón, Señor:

Por la palabra que callé.

Por esa mano que no tendí.

Por la sonrisa que escatimé.

Por el saludo que negué.

Por la mirada que desvié.

Por la disculpa que no pedí.

Por esos oídos que no presté.

Por ese gozo que no compartí.

Por tanta lágrima que no enjugué.

Por esa verdad que omití.

Por tantas veces, Señor,

como me marché de Ti o como no te abrí.

Ayúdame, Señor,

porque quiero comenzar con fuerza

este nuevo año de mi vida.

UN ENCUENTRO QUE HAY QUE DIGERIR

Santa María Madre de Dios

(miércoles, 1 de enero)

Nuestra vida:

Fátima es una chica competentísima. Le encanta aprovechar al máximo su tiempo para benficio propio y de los demás. Siempre encontrará un rato para hacer algo que cualquiera necesite y es casi imposible verla parada. Además, todo lo hace casi perfecto. Es una máquina. Sí, es genial pero ella sabe que tiene una dificultad: vive a tope lo que hace en cada momento pero cuando pasa a otra cosa, de la anterior casi no queda nada en ella. A veces tiene la sensación que es una “devora-experiencias” y que de ninguna le queda nada importante dentro. El verano pasado participó en un voluntariado, en él se entregó y lo disfrutó de verdad. ¡Perfecto!-decía el último día-. Dos semanas después alguien le pregunó qué había supuesto para ella aquella experiencia y no fue capaz de decir más que “¡perfecto!”. Se dio cuenta entonces que no había digerido bien aquella fantástica experiencia y que, una vez más, tenía el peligro de no guardar nada de lo vivido.

La Palabra de Dios: Lucas 2, 16-21.

Los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Volvemos a la vida:

Hoy, año nuevo, celebramos la fiesta de María Madre de Dios. El texto que acabas de leer, y que contemplábamos también el día de Navidad, dice que María “conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. María no vive las cosas y ya está. María las guarda en su interior, las medita y extrae de ellas todo el jugo posible. Fátima, en este sentido, no se parece en nada a María. Entre tantas cosas como tenemos que hacer, es importante que, de vez en cuando, nos paremos. No podemos ser máquinas de hacer cosas, por buenas que sean, o de devorar experiencias. Lo que vivimos hemos de vivirlo a tope, pero hemos de rumiarlo despacito para enriquecer al máximo nuestra vida. Si en todo hay que hacer esto, en la relación con Jesús con más razón. Las experiencias más intensas de relación con el Señor Jesús tendrán que guardalas como el tesoro más rico y como tal guardarlas y meditarlas cada cierto tiempo. Las cosas importantes hay que digerirlas despacito. Un obispo argentino contaba a unos jóvenes lo bueno que es tener lo que él llamaba el cuaderno de “Anotaciones para rumiar”. Una libreta en la que cada uno toma nota de las cosas más importantes que va viviendo y de los mensajes que con más claridad recibe del Señor.

¿Eres tú de los que devoran esperiencias o de los que las saborean?

Oramos:

Concluye tu oración pidiendo al Señor, como hacen hoy todos los cristianos, por la paz.

Danos la paz[14]

Danos, Señor, la paz,

tu paz de cada día;

la paz que el mundo no entiende,

la paz que llena el corazón.

Danos, Señor, la paz,

que prometiste a tus discípulos

y que brota de las fuentes secretas

de vivir perdonando a los hermanos

y comprendiendo su fragilidad.

Danos, Señor, la paz,

que nace de tener puestos en Ti los pies,

porque Tú eres roca fuerte.

Danos, Señor, la paz,

que nadie sabe darnos,

porque sólo nos hablan de miedos,

de represiones y de armas.

Danos la paz del corazón,

que llega cuando Tú estás en él,

y lo habitas y lo llenas

Danos, Señor, la paz,

tu paz de cada día.

Para reflexionar y orar durante la semana:

Jueves (2 de enero)

Para reflexionar:

¿Serías capaz, en estos días de comienzo del año, de tomar nota y de rumiar las vivencias más importantes, las que más te han ayudado a crecer como persona y como cristiano, en el año que acaba de terminar?

Para orar: “Danos la paz”

Viernes (3 de enero)

Para reflexionar:

El día de año nuevo en toda la Iglesia se pedía por la paz en todo el mundo. Lee despacio las Bienaventuranzas de la paz y plantéate en qué medida estás siendo tú constructor de la paz que tienes cerca de ti?

Para orar:

Bienaventuranzas de la paz[15]

-          Felices los que viven en paz con el Señor.

-          Felices los que gozan de paz en la conciencia.

-          Felices los que construyen la paz en la familia.

-          Felices los que siembran paz entre los amigos.

-          Felices los que desean paz a los enemigos.

-          Felices los apóstoles de la no-violencia.

-          Felices los que destierran la venganza.

-          Felices los que saben perdonar.

-          Felices los que aceptan el perdón.

-          Felices los vencedores que no se imponen.

-          Felices los vencidos que no alimentan el odio.

-          Felices los que saben que las guerras nunca son santas.

-          Felices los que piensan que es posible el consenso.

-          Felices los que no escuchan el diálogo de sordos.

-          Felices los que no hablan el lenguaje de las pistolas.

-          Felices los que intentan comprender.

-          Felices los que tienen hambre de paz.

Sábado (4 de enero)

Para reflexionar:

Es imposible construir paz si no perdonamos a nuestros enemigos, a aquellos contra los que tenemos algo. Lee el relato siguiente y pregúntate: ¿soy capaz de perdonar?

Un breve poema de Lichtwev es ilustrativo en este tema[16]. Un rey tenía tres hijos y, entre todas sus posesiones, lo más valioso era un brillante sin par. A la hora de repartir sus bienes, reservó el diamante para aquel que cumpliese la hazaña más valerosa. El mayor dio muerte al dragón más peligroso y célebre del país. El segundo mató a diez hombres con una minúscula daga. El tercero partió una noche y, al amanecer, volvió y habló así a su padre: He encontrado a mi mayor enemigo durmiendo al borde del acantilado y lo he dejado seguir durmiendo. Y el rey entregó el diamante a su hijo menor.

“No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien”. (Rom. 12, 2l).

Para orar: “Danos la paz”

UN ENCUENTRO PARA ACOGER O PARA RECHAZAR

Segundo Domingo después de Navidad

(5 de enero)

Nuestra vida:

No es muy difícil encontarnos con gente que, aún habiendo estado en grupos de parroquia y haberse confirmado, pasan olímpicamente de Jesús. Hay otros, sin embargo, que han orientado y orientan sus vidas desde el encuentro que un día tuvieron con Jesús:

“Las amigas me llaman Macu. Por las tardes, o en los ratos libres acompaño a un joven inválido de mi pueblo. Salimos de paseo un rato, o simplemente charlamos. Este tipo de acciones y el grupo con el que me reúno, me ayudan a sentir la vida de otra manera. Descubrir que todo tiene otro color. La acción a favor de los otros transforma esta vida.”

(Inmaculada, 20 años)

“He decidido seguir a Jesús desde el ministerio sacerdotal, sudar por lo que él sudó, siempre a favor del hombre y de una manera especial por el más desfavorecido, siempre desde el amor, siempre desde el servicio. Y ésta ha sido y sigue siendo mi mayor dificultad, llevar esto a la vida cotidiana, al día a día. Pero a la vez ésta es mi ilusión, mi alegría, mi reto.”

(Manuel Matos, 24 años)[17]

La Palabra de Dios: Juan 1, 1-18.

En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. (…)

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: ­ Éste es de quien dije: “Él viene detrás de mí, pasa delante de mí, porque existía antes que yo”. Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. (…) A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único,que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Volvemos a la vida:

“La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. (…) Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre”, has leído en este texto del evangelio. San Juan cuenta bellamente cómo la luz que es Jesús y que venía a iluminar y a dar vida a los hombres fue rechazado por muchos. Otros, bastantes menos en número, lo acogieron y a esos, según Juan, Jesús mismo les da poder para ser hijos de Dios, casi nada. Así sucedió y así sigue sucediendo. Jesús, que continúa haciéndose presente en nuestras vidas concretas, es rechazado por muchos y es también seguido incondicionalmente aunque por menos. Sí, ante Él no valen medias tintas. O sí o no. Quien le sigue experimenta como su vida está llena de una felicidad que ni las dificultades pueden apagar. Quizás tenga algo que ver con lo de ser “hijo de Dios”.

¿Dónde te sitúas tú? Tu encuentro con Jesús termina en rechazo o en seguimiento firme. Y recuerda, no vale un “sí pero”.

Oremos:

SI, PERO…

Lo veo claro por el momento.

Tengo la impresión que es la palabra escrita

dentro de mi corazón

desde muchos años atrás.

Y digo: Sí…

PERO no tengo fuerzas,

me puede el miedo,

me paraliza,

me deja atado a la costumbre,

a un ir tirando como pueda.

Lo veo claro por momentos

y presiento

que la felicidad no está aquí, está allí

y me espera allí,

en un encuentro nuevo, en un camino nuevo,

en una historia nueva.

Y digo: SI…

PERO lo nuevo no me da seguridad,

y me quedo en la seguridad,

que, si no es felicidad,

me da la comodidad

de no arriesgar nada

y de pasear por camino trillado.

Lo veo claro por momentos

y hasta me digo:

¡Ánimo! ¡ Ya es la hora! ¡Sí…!

PERO algo se resiste dentro de mi

y me tiene

y me retiene

y me estanca

sin dejarme marchar como Abraham,

sin dejarme beber el agua de la vida,

sin dejarme pisar

la patria de la promesa que presiento.

¡Es hora de SÍES  sin PEROS!

¡Es tiempo de marcha!

¡Es el momento oportuno!

¡Es hora de nacer de nuevo!”

UN ENCUENTRO BUSCADO INCANSABLEMENTE

Y QUE ORIENTA LA VIDA

Epifanía del Señor

(lunes 6 de enero)

Nuestra vida:

“Pablo estuvo en catequesis conmigo todo el tiempo de Confirmación. Desde el principo se le veía espabilado y en muchos momentos me dio mucho catigo. No se conformaba con cualquier explicación y a medida que profundizábamos en temas relacionados con Dios y con Jesús, se mostraba más inquieto. ¡Es listo el Pablo! Tuvo una época en la que su manía era que alguien le explicara cómo podía encontrarse con Jesús. Decía que él nunca había sentido a Dios y que si él no podía tener una experiencia especial de Jesús. Realmente no atendía a explicaciones. Una cabeza tan loca como la suya o un corazón tan inquiento como el suyo no podía con aquella edad captar lo que yo le decía. Tuvo una época malísima. Suspensos, broncas incontables en el instituto y en casa, … y descentre total. En todas las movidas estaba el Pablito. ¡Y en catequesis seguía con los mismos planteamientos: quería tener experiencia de Dios! …” (Manoli, Catequista de Confirmación)

La Palabra de Dios: Mateo 2, 1-12.

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel” ».

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le pre­cisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén diciéndoles: «ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Volvemos a la vida:

“…Menudo era el Pablo…Estoy convencida que en el fondo buscaba, desde bien pequeño, algo muy importante. No me hacía caso y su vida concreta estaba en el extremo contrario a la búsqueda de Dios. Era un vividor… y creo firmemente que ninguna de las experiencias que vivió en aquellos años le llenaron de verdad… Dejó el grupo, abandonó, decía él la fe, pero seguía hablando conmigo. Consiguió llegar a la universidad y yo veía que su ansia por buscar lo que le tenía que llenar le condujo a movidas considerables… Dos años después algo ocurrió: Pablo se había encontrado con Jesús y su vida comenzó a centrarse”. (Manoli, Catequista de Confirmación)

Muchos a lo largo de la historia han buscado al Señor, porque todos estamos hechos para buscar, como Pablo, lo que puede llenar nuestro corazón de felicidad. Pablo se equivocaba en su búsqueda. Los Magos, que recordabamos hoy, aunque perdieron su estrella se mantuvieron en la búsqueda y al final se encontraron con Jesús. ¿Qué estás buscando en tu vida para llenar tu corazón de felicidad?

Oramos:

“Salmo en busca de un proyecto de vida”

“Es el momento, Señor, de orientar mi vida;

es la hora de dar rumbo a mi existencia;

estoy a punto para descubrir un nuevo camino;

no me sirve, Señor, el vivir en eterna encrucijada.

Estoy ante ti abierto como la playa al mar;

estoy en busca de tus pasos, de tus huellas;

quiero dejar atrás mis caminos y entrar por “tus caminos”

quiero decir sí al plan de Dios para los sueños de mi vida.

Aquí estoy, Señor, como Saulo

en el camino de Damasco, y te digo sin rodeos:

Señor ¿qué quieres que haga?

Aquí estoy, Señor, como Samuel en la noche

y te digo: Habla, que tu siervo escucha.

Aquí estoy, Señor, como María cuando era joven

y te digo: He aquí la esclava; que haga según tu Palabra.

Aquí estoy , Señor, con un corazón disponible como el tuyo

y te digo “Quiero hacer tu voluntad”.

Para reflexionar y orar durante la semana:

Martes (7 de enero)

Para reflexionar:

Pablo se despistó en la búsqueda, los Magos perdieron el rastro de la estrella…. ¿Has buscado tú la felicidad donde no está? ¿Conoces a gente que han perdido el rumbo de la auténtica búsqueda?

Para orar:

Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Qué me pides?

Señor, ¿cuál es el plan del Padre para mi vida?

Señor, ¿cuál es el proyecto que quieres que realice?

Señor, ¿a qué me llamas? ¿Por donde quieres que camine?

Señor, ¿cómo estar seguro de tus caminos en la vida?

Señor, ¿cómo sé yo que es eso lo que deseas de mi y no otra cosa?

Señor, ¿seré capaz de ser fiel a la llamada que tu me haces?

Señor, ¿y si me equivoco y tengo que volver atrás?

Señor, ¿Cómo comprometerme si no estoy plenamente seguro?

Preguntas, Señor, siempre preguntas. ¿Cómo saldré de la duda?

Yo quiero tener claro cada paso del camino.

Soy calculador, Señor, y no me gusta arriesgar nada.

Yo quiero tener mis seguridades y tengo miedo a lo imprevisible.

A fin de cuentas: ¿Te busco o me busco, Señor?

¿Pongo mis ojos en mí o te miro a mí?

¿Son tus intereses los que busco o sólo los míos?

¿Estoy disponible ante ti?

Miércoles (8 de enero)

Para reflexionar:

Pablo hablaba con Manoli, los Magos preguntaron a Herodes… ¿En quién te apoyas tú para tu búsqueda personal? ¿En qué medida puedes ser orientación para otros que anden despistadillos?

Para orar:

Quiero, Señor Jesús, escucharte y dar respuesta a tu llamada.

Quiero, Señor Jesús, dejar todo, quedarme libre para seguirte.

Quiero, señor Jesús, arriesgar mi camino con el tuyo.

Quiero, Señor Jesús, dejar mis miedos, dar paso a mi fe de joven.

Quiero, Señor Jesús, fiarme de tu plan porque me amas.

Yo sé que me has mirado, que has puesto tus ojos en mí.

Yo sé que me quieres para ser servidor de tu Reino.

Yo sé que me das fuerza de tu Espíritu para ser enviado.

Yo sé que es posible realizar tu plan y ser feliz.

Señor, quiero hacer de tu Persona y tu Evangelio,

el Proyecto de vida que dé sentido a mi existencia.

Aquí me tienes, Señor, para hacer tu voluntad.

Jueves (9 de enero)

Para reflexionar:

El encuentro de Pablo cambió su vida. El de los Magos supuso para ellos el que “volviesen a su tierra por otro camino”. ¿El encuentro y la relación con Jesús va orientando tu vida en alguna dirección? ¿Vas en la vida exáctamente por el mismo camino por el que van tus compañeros que pasan o que no creen?

Para orar: “Salmo en busca de un proyecto de vida”

Viernes (10 de enero)

Para reflexionar:

Está concluyendo el período de Adviento y Navidad en el que tú te propusiste dedicar un esfuerzo especial a tu relación con Jesús y a tu encuentro con Él. Puedes recordar las conclusiones de tu reflexión de Adviento, puedes tomar nota y sacar conclusiones concretas para tu vida.

Para orar: “Señor, ¿qué quieres de mí?

Sábado (11 de enero)

Para reflexionar:

De la misma manera que hiciste ayer, retoma la reflexión que has realizado durante los días de Navidad hasta ahora, escribe lo más destacado para que no se te olvide y saca conclusiones para tu vida.

Para orar: “Quiero, Señor Jesús, escucharte”

UN ENCUENTRO QUE NOS LLENA DEL ESPÍRITU

PARA ENVIARNOS A LA TAREA

Bautismo del Señor

(domingo 12 de enero)

Nuestra vida:

“Faltan dos semanas para que nos confirmemos 25 jóvenes en nuestra parroquia. Anoche estuve hablando con Olga y me contaba la ilusión con que está viviendo estos días. Me quedé alucinado. Creo que nadie de nosotros aprecia tanto como ella el sacramento que vamos a recibir. Está claro que todos creemos en Dios, que todos, más o menos, deseamos seguirle, pero, la verdad, me parece que ninguno se lo toma tan en serio como ella. Me decía entusiasmada que siente necesidad del Espíritu, que quiere seguir a Jesús con todas sus fuerzas pero que son insuficientes porque se cansa, porque no consigue hacer todo lo que quiere, porque falla,… Es como si ella entendiera que el paso que vamos a dar no es un sí nuestro a la fe católica, sino, primero, un sí de Jesús hacia nosotros. Un sí que nos va a traer como regalo el don del Espíritu y como tarea una misión en medio de nuestro mundo,… algo así me decía ella. ¡Cómo se come la cabeza esta Olga!”. (Julián, 17 años).

La Palabra de Dios: Marcos 1, 7-11.

En aquel tiempo proclamaba Juan: “Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”. Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”.

Volvemos a la vida:

Cuando uno se encuentra con Jesús, siente dentro la llamada a realizar una tarea. Él nos empuja a dejar nuestro mundo mejor que nos lo hemos encontrado. Hay mucho por hacer en nuestra propia persona que en muchos momentos dice mucho y hace poco; entre las personas que tenemos cerca: amigos, familia, pareja, compañeros de estudio o trabajo,… ; en nuestros pueblos y ciudades, en nuestros centros de estudio o de trabajo, en nuestras parroquias, en nuestros grupos, …. En este trabajo no estamos solos: el Espíritu del Señor está con nosotros.

Jesús, al disponerse a realizar su misión evangelizadora, recibió la fuerza del Espíritu en el bautismo. Era el regalo de “presentación en sociedad” que le hacía el Padre al reconocerlo como su propio Hijo. Esto es lo que recordamos en la fiesta del Bautismo del Señor al terminar el tiempo de Navidad.

Tú también tienes una tarea. Tú también eres hijo del mismo Padre. Tú también puedes contar con la fuerza del Espíritu Santo. Se acaba este tiempo especial de Adviento y de Navidad. ¿Te sientes llamado a “pringarte” en la tarea? No te eches atrás, no te de miedo, … cuentas con la fuerza del Espíritu de Jesús. Como decía Olga, tenemos como tarea una misión en el mundo y como regalo el don del Espíritu Santo.

Oremos:

“Servir”

“Donde haya un árbol que plantar,

plántalo tú.

Donde haya un error que enmendar,

enmiéndalo tú.

Donde haya un esfuerzo que todos esquiven,

acéptalo tú.

Sé el que apartó del camino la piedra,

el odio de los corazones

y las dificultades del problema.

Hay la alegría de ser sano y justo,

pero hay, sobre todo,

la inmensa alegría de servir.

Qué triste sería el mundo

si todo en él estuviera hecho.

Si no hubiera un rosal que plantar,

una empresa que emprender.

No caigas en el error

de que sólo se hacen méritos

con los grandes trabajos.

Hay pequeños servicios:

poner una mesa,

ordenar unos libros,

peinar una niña.

El servir no es una faena

de seres inferiores.

Dios, que es el fruto y la luz, sirve.

Y te pregunta cada día: ¿Serviste hoy?

Gloria Fuertes

Para reflexionar y orar durante la semana:

Lunes (13 de enero)

Para reflexionar:

Durante esta semana puedes plantearte tareas concretas que puedas ir realizando durante el comienzo de este año o durante todo él. Procura que sean cosas concretas para que seas capaz de descubrir si consigues hacerlas o si no lo haces. Hoy puedes pensar ¿qué misión me encomienda Jesús que realice entre mis amigos? ¿En qué les puedo servir? ¿Qué tengo que corregir?

Para orar: “Servir”

Martes (14 de enero)

Para reflexionar:

Entre los compañeros de trabajo o de estudio, y en los mismos centros en los que estudias o trabajas, también hay mucho que hacer. ¿Qué quiere Jesús que tú realices? ¿Qué puedes hacer para que las relaciones entre los compañeros sean mejores? ¿Qué puedes hacer para que tu centro de estudio o de trabajo sean mejores?

Para orar:

“Oración del enviado”

“Id por todo el mundo…

Estas palabras están dichas para mí.

Soy continuador de tu obra.

Soy tu compañero en la misión.

Gracias, Jesús.

Me encuentro emocionado por tu confianza.

La mies es mucha y los braceros pocos.

Quiero ser uno de ellos.

Muchas personas están caídas y pasamos de largo.

Quiero ser el buen samaritano.

Conviérteme primero a mí,

para que yo pueda anunciar a  otros la Buena Noticia.

Dame AUDACIA.

En este mundo escéptico y autosuficiente,

tengo vergüenza y miedo.

Dame ESPERANZA.

En esta sociedad recelosa y cerrada,

yo también tengo poca confianza en las personas.

Dame AMOR.

Es esta tierra insolidaria y fría,

yo también siento poco amor.

Dame CONSTANCIA.

En este ambiente cómodo y superficial,

yo también me canso fácilmente.

Conviérteme primero a mí,

para que yo pueda anunciar a otros la Buena Noticia.

Gracias, Jesús.

Me encuentro emocionado por tu confianza.

Miércoles (15 de enero)

Para reflexionar:

En el ámbito de tu familia seguramente habrá alguna tarea que Jesús te encomiende. ¿En qué tienes que cambiar tú para mejorar las relaciones con tus padres o hermanos? ¿En qué puedes aportar algo a tu familia? ¿Qué actitudes tuyas no favorecen la buena marcha de tu familia?

Para orar: “Servir”

Jueves (16 de enero)

Para reflexionar:

Tu grupo y tu parroquia también necesitan de ti y de tu colaboración. Jesús te encomienda una tarea también en estos campos. ¿Qué puedes hacer tú para que el ambiente de tu grupo ayude a que todos descubran a Jesús con más claridad y le sigan con más decisiónn? ¿Qué puedes hacer tú y tu grupo en medio de tu parroquia? ¿Qué necesita tu parroquia de ti o de vosotros?

Para orar: “Oración del enviado”

Viernes (17 de enero)

Para reflexionar:

Los necesitados, los enfermos, los que están solos, los pobres,… necesitan de ti. Jesús te envía también a ellos. ¿Quiénes son los necesitados que tienes más cerca? ¿Qué podrías tú hacer por ellos? ¿Existe en tu comunidad algún voluntariado en el que pudiras echar una mano?

Para orar: “Servir”

Sábado (18 de enero)

Para reflexionar:

Estos días concluyen. Da gracias a Dios por ellos. Da gracias por la experiencia de encuentro con Él que has tenido esta Navidad. Recuerda todo lo que has ido decidiendo esta semana y recuerda que no estás solo. Recuerda que el Espíritu del Señor está contigo y que te dará fuerza. Una última cosa, cada vez que hagas presente el estilo de vida de Jesús en tu vida y en tus ambientes estarás actualizando la Navidad.




CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA O RECONCILIACIÓN

SOBRE EL SEGUIMIENTO DE JESÚS

1.- Lectura del Evangelio de S. Mateo (5, 1-12)

2.- Ahora evalúa cómo es tu seguimiento de Jesús.

Descubre lo que tienes que rechazar, en qué puedes superarte.

Jesús está de parte de los que no ponen su corazón en el dinero… ¿Tú valoras a la gente por la riqueza? ¿Tratas bien a los más pobres, los débiles, los indefensos y oprimidos? ¿Los defiendes, los quieres igual que a todos?

Jesús felicita a los humildes… Lo contrario es ser soberbio, chulo, orgulloso;  y tener desprecio por los demás.

Jesús se pone de parte de los que lloran y sufren… ¿Tú sabes consolar, ayudar a los que lo pasan mal? ¿Piensas en los otros? ¿Te aguantas de hacer daño a otros con palabras, insultos, humillaciones? ¿Te aguantas de hacer sufrir a los de casa con desobediencias o contestaciones?

Jesús felicita a los que trabajan por la justicia… ¿Tú eliges ser justo? No es justo el que abusa de los más débiles… el que engaña, miente o dice la verdad a medias… el que se aprovecha de otros… el que no es responsable en su trabajo…

Jesús felicita a los misericordioso; o sea, los que perdonan, los que  son comprensivos y tolerantes… Lo contrario es ser duro de corazón y no olvidar las ofensas, ser vengativo o ser amigo por interés.

Jesús nos propone ser limpios de corazón… Lo contrario es mantener sentimientos de envidia, de odio y rechazo.

Jesús felicita a los que trabajan por la paz… Lo contrario de la paz es la violencia, el uso de la fuerza como argumento, dejar suelto el mal genio para hacerse oír.

Jesús felicita a los que quieren ser buenos y tal vez por eso son incomprendidos… Lo contrario sería desanimarse y no ser fieles cuando otros hacen burla, o seguir a la masa de la gente en vez de seguir la propia conciencia.

(tiempo de reflexión en silencio)

Decir juntos:

“Yo confieso ante Dios Todopoderoso

y ante vosotros hermanos,

que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión,

por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen,

a los ángeles, a los santos, y a vosotros, hermanos,

que intercedáis por mi ante Dios Nuestro Señor.

3.- Tiempo de confesiones.

4.- Oración para pedir a Jesús el seguimiento

después de la confesión:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:

Donde haya odio, haz que yo lleve el amor

Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón.

Donde haya discordia, que yo lleve la unión.

Donde haya duda, que yo lleve la fe.

Donde haya error, que yo lleve la Verdad.

Donde haya desesperación, que yo lleve esperanza.

Donde haya tristeza que yo lleve alegría.

Donde haya tristeza, que yo lleve la luz.

Maestro, haz que yo no busque tanto:

ser consolado, como consolar;

ser comprendido, como comprender;

ser amado, como amar.

Porque es dando, como se recibe;

es perdonando, como uno es perdonado;

es muriendo, como se resucita a la Vida Eterna.